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Homenaje a los García, una familia que hace 100 años que cosecha frutillas en Coronda

El abuelo de Miguel y Tato García fue el que inició, hace un siglo, la comercialización de las frutillas corondinas, que son una marca registrada. En una entrevista con Luis Mino, contaron cómo creció la producción y qué sintieron en el homenaje que les organizó la ciudad.

Es muy difícil que en la Argentina alguien pueda decir que lleva más años cosechando frutillas que los García en Coronda. Este año cumplen 100 campañas consecutivas desde que José García García (en 1921) probó con unos plantines que le había regalado un vecino -Lamberto Lafuente- y con mucho esfuerzo los transformó en un eje de desarrollo para su familia y la ciudad en la que se concentra el principal polo de producción frutillero del país.

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En una entrevista con Luis Mino en AIRE, Miguel y Tato García contaron la historia de su abuelo y agradecieron el homenaje que esté miércoles les hizo toda una comunidad. "Mi abuelo fue el iniciador de la comercialización y lo más importante -que cuento en el libro que escribí-, es que de su quinta salieron miles de plantas que le regaló a sus vecinos, parientes y amigos. Con esos plantines comenzó un negocio que se llama frutillas de Coronda, que es una marca registrada", destacó Miguel García.

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MIguel García (izquierda), junto al intendente de Coronda Ricardo "Bachi" Ramírez, en el homenaje que le realizó Coronda a una familia clave en la historia de la producción de frutillas.

MIguel García (izquierda), junto al intendente de Coronda Ricardo "Bachi" Ramírez, en el homenaje que le realizó Coronda a una familia clave en la historia de la producción de frutillas.

Tato García, que en realidad se llama Floreal, recordó que su abuelo era un inmigrante español que se hizo muy de abajo y con un enorme esfuerzo. "Él empezó reproduciendo los plantines que le regalaron y salió a vender sus frutillas a todos los pueblos vecinos. Después, en la chatita que restauramos para el homenaje, las fue a comercializar a Rosario y en 1935, antes de que se construya el Obelisco, las frutillas de los García se empezaron a vender en Buenos Aires", recordó.

- ¿Qué sintieron en el homenaje?, preguntó Mino, que se hizo en lo que era la casa del abuelo de ustedes.

- Para nosotros fue una sensación indescriptible y mucho más allá de las expectativas que teníamos -reconoció Miguel-. Nos pareció que la casa de los abuelos volvía a vivir. La onda de la gente fue muy positiva y también las palabras del intendente Ricardo "Bachi" Ramírez, que estuvieron justas. Y quedó un mensaje para la quinta generación de los García, que son nuestros nietos. Ojalá que si les gusta, ellos festejen los 150 años cosechando frutillas.

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La quinta generación de la familia García, los nietos de Tato y Miguel, en la "chatita" que usaba José García García para comercializar las frutillas a principios del siglo XX.

La quinta generación de la familia García, los nietos de Tato y Miguel, en la "chatita" que usaba José García García para comercializar las frutillas a principios del siglo XX.

Tato García coincidió en que producen frutillas con mucha pasión. "Nos encanta hacer esto y es un privilegio hacer lo que nos gusta", destacó.

Leer más ► Los García, la historia familiar que explica por qué las frutillas florecieron en Coronda

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Floreal "Tato" García y su mujer durante el homenaje que les realizó el Municipio corondino por las 100 cosechas consecutivas de frutillas.

Floreal "Tato" García y su mujer durante el homenaje que les realizó el Municipio corondino por las 100 cosechas consecutivas de frutillas.

Los García, una familia de expertos en frutillas

Miguel y Tato García son expertos en la producción de frutillas. En la actualidad, el negocio frutillero requiere una alta inversión tecnológica y seguir de cerca cada variable, incluso la bajante en la cuenca del río Paraná.

“Por la sequía, el agua del río Coronda quedó muy salina en algunos momentos y tuvimos que utilizar nuestra planta de osmosis inversa para regar los surcos con agua de calidad”, destacó Tato, en una entrevista con Aire Digital.

Los García también innovaron con los plantines, que producen en la Patagonia en un vivero de Trevelin. Los traen de esa zona porque es mejor la sanidad y maduran más rápido.

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Las frutillas se cosechan entre junio y diciembre, pero los meses más fuertes son septiembre y octubre.

Las frutillas se cosechan entre junio y diciembre, pero los meses más fuertes son septiembre y octubre.

En el verano, van preparando la infraestructura del lote: las pequeñas lomadas en las que va el “mulching” con la manguera de riego por goteo y los arcos del microtúnel para proteger a las plantas de las heladas. Los plantines que vienen de la Patagonia los siembran en abril (a mano), con una densidad de implantación de 30 centímetros.

La cosecha -se sigue recolectando frutilla por frutilla- comienza en junio y tiene su pico entre septiembre y octubre. “Suele terminar a principios de diciembre, cuando los muchachos ya no quieren seguir porque sacan muy poco”, contó “Tato” García.

Las frutillas se comercializan en Santa Fe, Buenos Aires y otras ciudades con marca propia (José García García y Miguelito) y en sociedad con otros productores construyeron una empresa (Frutillas del Litoral) para producir pulpa de frutilla para helados, mermeladas y frutillas congeladas. Una parte de la producción se exporta a mercados competitivos, como Estados Unidos o la Unión Europea.

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En Coronda se siembran unas 250 hectáreas con frutillas. Es el principal polo productor del país.

En Coronda se siembran unas 250 hectáreas con frutillas. Es el principal polo productor del país.

Con unas 250 hectáreas sembradas, Coronda sigue siendo el principal polo frutillero del país. En las provincias de Buenos Aires y Tucumán se siembran más hectáreas pero en una superficie más dispersa. En esta región de Santa Fe, en cambio, los “camellones” (surcos) con frutillas se concentran alrededor de esta ciudad, que este fin de semana celebra la Fiesta Nacional de la Frutilla.