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Gritos de la Tierra mosquito | Clima | Cambio climático

Tras la sequía y la bajante, llegó la revancha de los mosquitos

La vuelta del agua a la región generó una explosión de las poblaciones de mosquitos. El cambio climático juega un papel clave.

“¿Es siempre el mismo mosquito que, rehaciéndose una y otra vez del golpe que lo aplasta contra la pared blanca, vuelve a la carga cada anochecer de verano, o nuevas hordas de individuos, flamantes e igualmente transitorias, brotan todos los días, ávidas, de los pantanos, en busca de su sangre necesaria, para, después de haber sido larva, ninfa, punta volátil y zumbadora, si ha logrado escapar al manotazo asesino, digerir burguesamente, decaer y morir?”.

La pregunta que el gigante Juan José Saer desliza en Glosa resume el pensamiento veraniego del habitante del Litoral. Los mosquitos vienen incluidos en el paisaje, como las empanadas de pescado o los camalotes. Cada verano estos insectos dicen presente en esta región bañada por el generoso río Paraná, aunque en las últimas semanas parecen haber desembarcado con más intensidad que lo habitual dejando son stock de repelente a los comercios y obligando a los habitantes de la zona a afinar estrategias para evitarlos al caer la noche. ¿Hay razones que expliquen esta invasión, o forma parte de los ritmos biológicos habituales de esta porción del planeta Tierra?

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Mientras haya agua acumulada, con las fumigaciones no alcanza.

Mientras haya agua acumulada, con las fumigaciones no alcanza.

Según explicó Luis Vignaroli, de la cátedra de zoología agrícola de la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, los mosquitos “existen desde hace más tiempo que nosotros y han estado siempre presentes con vaivenes en su densidad poblacional en función del clima”.

“Son muy clima dependientes, por eso hay años de mayor abundancia y de otros menor presencia. Acá veníamos de un largo período sin agua y con la llegada de las lluvias se dio un crecimiento de población muy rápido y exponencial”, agregó.

También influyen otros factores como la presencia o ausencia de enemigos naturales, que son sus predadores. “Muchas veces los seres humanos eliminamos a estos animales que consumen insectos y que nos ayudan a mantener las poblaciones de mosquitos en niveles lógicos”, detalló el especialista.

La incidencia del cambio climático

El científico explicó que al tratarse de un insecto cuya supervivencia es muy dependiente de las condiciones climáticas es clave recordar que, fruto del calentamiento global, en esta región el clima se está modificando. “Hay una tendencia a la tropicalización de la región con inviernos más suaves y fríos que se demoran en llegar. El frío es un gran regulador de poblaciones, esos fríos que antes llegaban a partir de mayo con heladas frenaban la reproducción y hacían que las poblaciones entraran en latencia hasta la primavera. El invierno es un período durante el cual las poblaciones no crecen, si hace frío”.

Si esto no ocurre, los insectos se reproducen y aumentan los individuos. “Ahora los fríos son cortos y demorados, entonces la generación del año anterior deja más descendencia y las generaciones siguientes arrancan la temporada con una cantidad de insectos más elevada. Eso está pasando y se constata un crecimiento poblacional paulatino, a través de los años” detalló Vignaroli.

Llegó el agua

¿Qué pasa ahora? Estos insectos venían con condiciones de reproducción adversas debido a la larga seca y a la falta de agua registrada todo el año pasado. Sin embargo, eso no significó que los mosquitos desaparecieran. “Las hembras siguieron oviponiendo pero sin las condiciones propicias esos huevos no eclosionaron. Cuando estas condiciones aparecieron, eclosionaron”. La llegada de las lluvias y la creciente del río permitieron que el crecimiento poblacional se dé de una forma muy rápida y exponencial. “Hay mayor acumulación de agua y eso favoreció al insecto”, dijo el experto.

El período embrionario de los mosquitos en condiciones óptimas dura entre 1 y 3 días, período durante el cual aparecen las larvas. Hasta la aparición del adulto son 10 o 12 días más, es un proceso muy rápido. “Los mosquitos si o si necesitan agua para completar el ciclo, una parte de su ciclo como larva y pupa precisan estar en el agua, si no, no se reproducen” puntualizó Vignaroli.

Variedad de especies

En esta región del país hay tres especies de mosquitos predominantes: el Culex, el Anopheles (habita en regiones suburbanas y periurbanas) y el Aedes. El Culex, que es el más abundante y es el que irrumpió con fuerza en las últimas semanas, vive tanto en la ciudad como en el campo y precisa agua estancada para reproducirse, que suele encontrar en charcos, lagunas o huellas de vehículos que quedaron inundadas.

El Aedes (que puede transmitir enfermedades como el dengue) es perirubano o urbano domiciliario (peridomiciliario) y su autonomía de vuelo no va más allá de los 40 ó 50 metros. Es un mosquito diurno y no es común hallarlo de noche: “Es lo contrario del Culex, cuya hembra pica de noche y de día se protege en pastizales, árboles y refugios naturales”.

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El Aedes aegypti (foto) suele picar en los talones o antebrazos. Sin embargo, en este momento el mosquito más abundante es el Culex, que pica en cualquier parte del cuerpo.

El Aedes aegypti (foto) suele picar en los talones o antebrazos. Sin embargo, en este momento el mosquito más abundante es el Culex, que pica en cualquier parte del cuerpo.

Vignaroli agregó un dato a tener en cuenta: el Aedes es un mosquito silencioso, que no zumba y que ataca siempre en las zonas bajas como los tobillos o los antebrazos, mientras que el Culex va a cualquier parte del cuerpo.

Sólo pican las hembras, que necesitan los glóbulos rojos que están en la para poner en funcionamiento su sistema reproductivo. El macho no necesita picar y se alimenta de jugos florales.

Métodos de control

Cuando los mosquitos copan la escena suelen aparecer pedidos de fumigaciones a mansalva en espacios públicos. ¿Tiene sentido apostar a este método de control? Según el experto “no se puede decir que no sirve para nada, pero si vemos lo corto del ciclo del mosquito cuando hay aplicaciones lo único que eliminamos son los adultos, que son los que vuelan sean machos o hembras”.

En su opinión sería más efectivo trabajar sobre los reservorios en el agua de insectos que a los 5 ó 6 días ya serán adultos. En este punto, explicó que hay opciones para eliminar larvas con insecticidas biológicos en el agua y que eso colaboraría a la disminución de las poblaciones, pero son métodos “caros y difíciles de aplicar”.

También existen predadores naturales de los mosquitos. No alcanzan para frenar su crecimiento, pero su ausencia implicaría plagas mucho más descontroladas. “La presencia de enemigos naturales no alcanza para frenar una población porque además las plagas tienen capacidad de reproducción más rápida que sus enemigos, pero sí ayudan a frenar la velocidad de desarrollo de esas plagas. Si no estuvieran, sería peor todavía”.

Muchas veces, el humano no colabora a que ese equilibrio natural sea preservado. Un ejemplo de eso son los murciélagos, que son repudiados en general sin saber que la especie que habita con nosotros es un gran consumidor de insectos (miles en sólo una noche). Otros predadores naturales son los batracios, los pájaros y las lagartijas domésticas.

Parte del paisaje

El humedal del río Paraná, que acompaña toda la costa este de la provincia de Santa Fe, influye muchísimo en el paisaje de flora y fauna de esta región del país. “En las zonas costeras de Santa Fe estamos rodeados de agua y hay que convivir con esto, demos gracias de que no hay tanta abundancia de otros insectos como tábanos que tienen requerimientos climáticos parecidos, o de jejenes que también crecen con las mismas condiciones”.

El cambio climático es otro factor a tener en cuenta, y llegó para quedarse. “Ahora hay una conciencia más ecologista y se escucha hablar de protección del ambiente, en la facultad trabajamos con control biológico de plagas y es muy importante. Ojalá se pueda respetar más la naturaleza y volver a un equilibrio, somos los humanos quienes alteramos el medio y eliminamos a los insectos más susceptibles y sobreviven los que resisten, como los mosquitos”.

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