viernes 14 de mayo de 2021
Gritos de la Tierra Santa Fe | deforestación |

En Santa Fe se desmontaron 14.000 hectáreas de forma ilegal entre 2013 y 2018

El ritmo de tala equivale a seis canchas de fútbol por día. Los datos se desprenden de un informe sobre la aplicación de la Ley de Bosques que realizó la Fundación Vida Silvestre.

Los bosques nativos del país padecen desde hace décadas grandes modificaciones debido al cambio de uso del suelo (desmonte) para actividades agropecuarias, urbanísticas y viales. Para intentar detener ese proceso de destrucción de la naturaleza en 2007 se sancionó la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos.

Se trata de una herramienta normativa clave para mejorar la protección de estos ecosistemas que cubren 53 millones de hectáreas, de las cuales 1,8 millones están en Santa Fe, el 3% del total a nivel nacional.

En la provincia, entre 2013 y 2018 se desmontaron más de 14 mil hectáreas de forma ilegal: seis canchas de fútbol por día. En Chaco, uno de los territorios más afectados por esta práctica, esa cifra sube hasta 120 canchas por día, mientras que en Santiago del Estero sube hasta 221.

A nivel país, el costo del desmonte significa el 0,75% del PBI, unos 3.600 millones de pesos. Además, se calcula que se pierden 30 millones de pesos por año por pérdidas productivas asociadas a la erosión y maltrato de los suelos.

Leer más Las potencias se comprometen a contaminar menos para luchar contra la crisis climática

Entre 2001 y 2009 se perdieron unos 70 mil millones de pesos por pérdidas de servicios ecosistémicos como consecuencia de los cambios en el uso del suelo en Argentina.

Todos estos datos son de la Fundación Vida Silvestre, que a través de una serie de fichas por provincias y también con datos a nivel nacional puso negro sobre blanco la real aplicación de la Ley.

La foto santafesina

Según los datos brindados por Vida Silvestre el 14% de la superficie de Santa Fe está cubierta por bosques nativos, casi 1,9 millones de hectáreas que almacenan 606 mil Gg (unidad de medida de emisiones de gases de efecto invernadero) de dióxido de carbono. Además de ayudar a regular el clima y la erosión del suelo, estos ecosistemas son proveedores de alimentos, materias primas y hábitat de numerosas especies.

El 36% de ese total aparece pintado de rojo en el mapa del ordenamiento territorial emanado de la ley: eso significa que no puede sufrir modificaciones de ningún tipo. El 64% es amarillo (no puede desmontarse, pero si desarrollar turismo sostenible e investigaciones científicas) y el resto verde, o sea sectores que pueden transformarse previa realización de una evaluación de impacto ambiental.

grafico ley de bosques vida silvestre 1.jpg

A pesar de la vigencia de la ley, a nivel provincial entre 2013 y 2018 se deforestaron unas 13.123 hectáreas en zonas amarillas y rojas, el 1% de los bosques santafesinos. Para dimensionar: el equivalente a seis canchas de fútbol por día. Como se ha repetido muchas veces, las actividades que mayor presión generan son las agropecuarias (agricultura y ganadería intensiva) y los desarrollos inmobiliarios.

Leer más El legado de La Forestal: latifundio y uso de la tierra en el norte santafesino

Desde Vida Silvestre recordaron que las inundaciones asociadas a los cambios en el uso del suelo explican la mitad de las pérdidas económicas por desastres naturales a nivel mundial. Mientras que el monte nativo absorbe 300 milímetros por hora de lluvia, una pastura absorbe 100, y un campo de soja apenas 30 milímetros.

Desfinanciación sin grietas

La ley brinda un marco para la planificación de las actividades que se realizan en estos ecosistemas y busca equilibrar la delicada ecuación entre producción y conservación de la naturaleza. Según Vida Silvestre, su sanción “permitió visibilizar la problemática de la deforestación y la importancia de la conservación de los bosques en la Argentina”.

Pero, como suele ocurrir, que una ley exista no significa que se cumpla, ni mucho menos que su aplicación se controle y que su incumplimiento se castigue. Algo así ocurre con la Ley de Bosques, de implementación parcial y sistemáticamente desfinanciada por todos los gobiernos nacionales de los últimos 14 años, sin distinción partidaria.

“Esta normativa nunca contó con el total del presupuesto que debería asignarse, tanto para el control, monitoreo y vigilancia, como para estimular el uso sustentable y la restauración”, señalaron desde la organización ambientalista.

Santa Fe no escapa a esa realidad: en 2019 la provincia recibió apenas el 4,7% de los fondos que le corresponden por ley, unos 24 millones de pesos sobre un total que debería haber sido de 526 millones. Lo mismo pasó este año, con el 4,8% de los fondos: 51 millones de 1.000 millones.

Pocos planes, poco manejo

En Santa Fe hay 51.588 hectáreas de bosques nativos bajo planes de manejo o conservación, apenas el 0,3% del territorio. Existen 69 planes operativos, 59 de manejo y 10 de conservación, que representan el 2,86% de los planes a nivel nacional.

Si la foto es a nivel país, desde Vida Silvestre destacaron que sólo se financian la mitad de los planes vigentes. “Faltan recursos financieros y eso empeora la capacidad de control y desactualiza los datos. Faltan recursos humanos, incentivos, sanciones e información sistematizada”.

Esto se refleja en una escasa posibilidad de garantizar la participación ciudadana en la elaboración de los planes y en una nula o muy pequeña cantidad de evaluaciones de impacto ambiental de los proyectos.