El humo derivado de las quemas que en los últimos meses azotaron el valle y el Delta del río Paraná, así como el “milagro” real pero efímero de los cielos limpios durante las primeras semanas de la cuarentena, volvieron a poner en agenda un tema clave que afecta al ambiente desde hace décadas pero que en Argentina nunca despertó demasiadas reacciones por parte de los tomadores de decisiones: la calidad del aire.
A nivel mundial se trata de un problema grave y se estima que 9 de cada 10 personas respiran aire con altos niveles de contaminación debido a cuatro grandes factores: la producción de energía basada en la explotación de combustibles fósiles, los sistemas de transporte que utilizan ese tipo de combustible, las emisiones del modelo agroindustrial (ganadería, sobre todo) y la quema de residuos a cielo abierto. Para poner el foco sobre este problema, este año se celebró por primera vez el Día del Aire Limpio el pasado 7 de septiembre.
A pesar de la incidencia de esto en la salud pública, en Argentina casi no se hacen mediciones por parte del Estado y el tema sólo aparece en la agenda política en situaciones críticas, como ocurrió en julio y agosto cuando el humo de las quemas en el Delta cubrió grandes ciudades como Rosario, Santa Fe, San Nicolás e incluso llegó hasta Buenos Aires.
Se estima que 9 de cada 10 personas respiran aire con altos niveles de contaminación
Mapa de ciudades
La Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) tiene un grupo de investigación de calidad del aire que viene trabajando en algunos proyectos. Uno de ellos está en la ciudad de Córdoba, donde desde la Municipalidad se busca armar un mapa de calidad del aire que se actualice todos los días en base a datos satelitales e indicadores en superficie.
Rosario, hasta el momento, no tiene un sistema público de medición de calidad del aire que se actualice a diario y que sea de acceso abierto. Si bien existen equipos de aficionados que se dedican a eso y desde la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se hicieron mediciones en el pico de la contaminación por humo de las quemas de las islas, no hay un desarrollo por parte de la Municipalidad que siga el tema de manera sistematizada.
Si bien antes había que utilizar equipos costosos, ahora existen sensores muy baratos y la tecnología se ha vuelto mucho más accesible, aunque hace falta decisión política para avanzar en ese sentido. En el último tiempo, a raíz del humo de las quemas del Humedal, algunos concejales rosarinos como Lisandro Zeno y Eduardo Toniolli presentaron proyectos para exigir al gobierno local que ponga en marcha sistema de medición de calidad del aire, algo que aún no ha ocurrido.
Cuarentena y cielos limpios
Desde la Conae monitorearon durante las primeras semanas de la cuarentena (en los meses de marzo y abril) qué sucedía con la contaminación del aire en los grandes centros urbanos argentinos en un contexto absolutamente excepcional de cese de actividades antrópicas, o sea generadas por el ser humano.
En todos los casos, la disminución de la contaminación fue notable más que nada por la cuasi desaparición del tránsito vehicular, aunque también se relacionó con el parate de otras actividades económicas como la industrial. En Rosario, por ejemplo, la concentración de gases contaminantes en la atmósfera se redujo más de 50%, algo que nunca había pasado.
Ya en ese momento, los científicos avisaron que se trataba de un fenómeno pasajero que no iba a limpiar de manera definitiva los cielos de las grandes ciudades, y que por el contrario se reestablecería rápido apenas se liberaran las medidas de encierro, lo cual ocurrió en todos los casos.
Si bien antes había que utilizar equipos costosos, ahora existen sensores muy baratos y la tecnología se ha vuelto mucho más accesible, aunque hace falta decisión política para avanzar en ese sentido
Afectaciones socioambientales
La contaminación del aire afecta de muchas y variadas maneras la salud humana, ya que las partículas finas del humo penetran tanto en los pulmones como en el sistema cardiovascular, lo que puede generar o empeorar patologías de tipo cerebrovascular, cardiopatías o infecciones respiratorias.
Desde Naciones Unidas explicaron que la exposición al aire contaminado causa la muerte prematura de 7 millones de personas cada año a nivel global, y que más del 90% de esas muertes se producen en países de ingresos bajos y medianos de Asia y África.
Por supuesto, además de empeorar la salud humana la contaminación del aire afecta el clima, la biodiversidad y los ecosistemas. “Estamos ante una devastación del ecosistema que afecta tanto a los humedales del río Paraná como a la salud humana” explicaron los investigadores de la UNR que participaron de las mediciones durante las quemas de pastizales, que agregaron que los efectos del humo “se agudizan en la población que padece problemas respiratorios crónicos como asma o Epoc, ya que la calidad de aire respirable se ve afectada por la gran concentración de particulado”.
Temas







Dejá tu comentario