El anunciado proyecto de retomar obras hídricas en la zona de los Bajos Submeridionales, en el noroeste de Santa Fe, activó todas las alarmas de los grupos ambientalistas de la región, que piden que el Ejecutivo provincial detalle qué tipo de intervención se piensa hacer, sus plazos, alcances y sobre todo cuáles son los estudios de impacto ambiental con los que se cuenta en relación a esta iniciativa.
Al no haber información pública sobre el tema desde la Multisectorial por los Humedales (MH) se elevó a finales de octubre un pedido de Acceso a la Información Pública Ambiental (AIPA) bajo el patrocinio de los abogados Lucas Micheloud y Rafael Colombo. Algo similar hizo el diputado Carlos Del Frade (Frente Social y Popular) en el ámbito de la Legislatura provincial.
Ante la falta de respuesta oficial tanto en el ámbito público como en la Legislatura (el plazo que tenía el gobierno de Omar Perotti para responder venció el pasado 2 de diciembre) la organización ambientalista decidió acudir a la Defensoría del Pueblo provincial para intentar forzar una nueva instancia de diálogo y garantizar el derecho al acceso a la información pública.
Hace dos años, expertos del INA (organismo nacional especializado en el estudio del agua) explicaron que en esa región “se acentuó un modelo productivo que no es el más apto” como consecuencia de la presión que ejercen algunos sectores productivos.
Defensoría del Pueblo
Desde la Multisectorial por los Humedales consideraron como “nula” la respuesta de parte del gobierno santafesino a la solicitud efectuada. Ante este silencio y falta de acción oficial, representantes de esa organización estuvieron con miembros de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe con el objeto de “acordar acciones conjuntas en pos de una respuesta a algo tan básico como el acceso a la información”.
“Precisamos y exigimos información que permita entender y dimensionar las obras propuestas y el posible impacto que puedan tener sobre este inmenso humedal que conforman los Bajos Submeridionales”, puntualizaron desde esa agrupación ambientalista, al tiempo que recordaron que “varios millones de hectáreas comprenden los Bajos Submeridionales, un humedal considerado uno de los más amenazados de Argentina”.
Las obras de infraestructura a gran escala para volver “productivas” a estas tierras comenzaron durante los años 90 mediante la construcción de una red de canales de drenaje “que ya han causado un cierto nivel de degradación en estos ecosistemas”.
Desde la Multisectorial puntualizaron además que lejos de avanzar en una restauración del paisaje el proyecto amparado por los gobiernos nacional y provincial propone relanzar obras hídricas de las que se tiene poco o nulo conocimiento. “Se desconoce la realización de informes de impacto ambiental o audiencias públicas que aseguren el derecho a la información y la participación ciudadana”, explicaron.
Refugio de biodiversidad
Los bajos albergan una enorme biodiversidad, de vital importancia para la preservación de aves y medianos y grandes mamíferos. Se trata de una región que ya “produce” beneficios ambientales únicos al ser refugio de especies amenazadas.
En los bajos viven especies endémicas de las pampas como el águila coronada, el cardenal amarillo, el aguará guazú, la mulita pampeana y el venado de las pampas. Por su biodiversidad, su función de regulador hídrico y por ser uno de los humedales más amenazados de Argentina, la Evaluación Ecorregional del Gran Chaco Americano, liderada por The Nature Concervancy, identificó a los Bajos Submeridionales como una de las zonas más importantes y sensibles de Sudamérica.
En un contexto de crisis climática global, los bajos son y serán una de las escasas regiones del país que absorberán los desplazamientos forzados de fauna. Son un verdadero “refugio del mañana”, que incluso se pensó como un Parque Nacional, o al menos como un sistema de reservas naturales por los beneficios ecosistémicos que ofrece.




