Con más de 3 millones de hectáreas distribuidas en la región chaqueña de Argentina, principalmente en Santa Fe, los Bajos Submeridionales representan una reserva de biodiversidad única en su tipo tanto por extensión como por riqueza. Su ciclo hidrológico está basado en las precipitaciones y, al tener suelos con alto contenido de arcillas y una pendiente muy suave, atraviesa de forma periódica inundaciones que se alternan con sequías. Este paisaje, en casi su totalidad repartido entre los departamentos Vera y 9 de Julio, en el norte de la provincia, alberga especies de fauna en serio peligro de extinción en Argentina.
Tanto por la valiosa biodiversidad que sostiene, como por su función de regulador hídrico de toda la región, este vastísimo humedal (uno de los más amenazados del país) fue identificado por The Nature Conservancy en su evaluación ecorregional del Gran Chaco Americano como una de las regiones “más importantes y sensibles” de todo el continente americano.
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Sobre esto trabajaron durante años los investigadores Andrés Pautasso, Blas Fandiño y Guillermo Príncipe, que hace pocos meses publicaron en formato e-book “Fauna silvestre en los Bajos Submeridionales”, un material de consulta clave para avanzar con el desarrollo del conocimiento científico regional.
Biodiversidad bajo presión
Los Bajos son refugio de especies de mamíferos y de aves amenazadas como el venado de las Pampas, el aguará guazú, el águila coronada y el cardenal amarillo. La principal característica de la vegetación es la escasez de árboles, ya que sus tres cuartas partes está compuesta por pastizales altos y densos de espartillo chuza, una flora preparada para soportar períodos de anegamientos, sequías y un suelo con alta concentración de sales. El paisaje está matizado por “sabanas de leguminosas espinosas dominadas por algarrobales y chañarales, así como grandes extensiones de esteros que alternan con una serie de lagunas que se enhebran conformando los arroyos Golondrinas y Calchaquí que luego se asimilan al río Salado”.
Según los investigadores, las principales fuentes de presión a la biodiversidad de esta región tienen que ver con el mal manejo del agua, la intensificación de la producción ganadera, el avance de la frontera agrícola y una red vial sin planificación ambiental. “Todas estas amenazas están vinculadas con la relativamente reciente colonización de la región y con el intento constante de aumentar la producción agroindustrial”, destaca el trabajo de investigación.
Estas fuentes de presión generan problemas como la sustitución de hábitat por cultivos, la pérdida de hábitat por desecamiento de humedales, una disminución de poblaciones por cacería deportiva, de control o comercial, una disminución de poblaciones por depredación de perros, la alteración de las comunidades faunísticas por atropellamiento en rutas, disturbios y pérdida de hábitat por quemas no controladas, disturbios provocados por especies exóticas invasoras y disminución de poblaciones por mortalidad en represas.
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Mamíferos protegidos
La provincia de Santa Fe, por medio de una ley, declaró como Monumento Natural tanto al venado de las Pampas como al aguará guazú, dándoles de esta manera una mayor protección desde el punto de vista legal. En el libro se describe a los venados de las Pampas como “cérvidos de tamaño mediano, algo más grandes que los guazunchos y más pequeños que los ciervos de los pantanos”. Se trata de una especie que, hasta el siglo pasado, estaba muy extendida en América del Sur, pero que luego fue desapareciendo hasta quedar, en la actualidad, un relicto de pocas decenas de ejemplares en los pastizales de los Bajos.
El otro animal emblemático de la zona es el aguará guazú, el mayor cánido de América del Sur. En el documento se señala que se trata de una especie ampliamente distribuida presente en Misiones, Formosa, Chaco, Corrientes, Santiago del Estero, nordeste de Córdoba y Santa Fe. Su categoría global es de “casi amenazada”, mientras que en Argentina se la considera una especie vulnerable. En Santa Fe, donde es considerado “monumento natural”, existe un plan de acción específico para su conservación que contempla la creación de áreas protegidas con grandes superficies en los Bajos Submeridionales.
Aves amenazadas
El libro señala que uno de los atributos más valiosos de la región de los Bajos Submeridionales “es su aporte a la conservación de aves”. Esto llevó a que Aves Argentinas y BirdLife International los declararan “área importante para la conservación de aves” al haberse detectado poblaciones de especies amenazadas y una gran concentración de aves acuáticas.
“La región es destacada por ser refugio de algunas especies amenazadas a escala global como el águila coronada y el cardenal amarillo; así como otras especies amenazadas a escala regional”, según la categorización de Aves Argentinas y del ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación.






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