Dormir bien es fundamental para mantener el organismo en perfecto estado y para ganar en calidad y esperanza de vida. Durante la noche el cerebro lleva a cabo diversas funciones que ayudan a que nuestro cuerpo descanse y se despierte con energía.
El sueño es el responsable de que todo en el organismo funcione correctamente, se autorregulen diversas funciones del sistema nervioso central y se restauren los centros de reserva de energía. Si este no es de calidad, se producen ciertos errores como la falta de concentración, peor estado anímico y un descenso en el rendimiento general e, incluso, a largo plazo, enfermedades que han sido asociadas con el insomnio.
Meditación: usos y beneficios
La meditación es una práctica que puede resultar muy útil para dormir bien. Ayuda a reducir la excitación del sistema nervioso facilitando la relajación del cuerpo y la mente, dejando de lado el estrés del día para que el organismo se prepare para un merecido descanso.
- Ayuda a conseguir un descanso de forma natural, libre del uso de fármacos.
- Favorece una completa relajación del cuerpo y la mente ayudando a controlar el estrés y la ansiedad.
- Aumento del tiempo y la calidad del sueño. Gracias a poder alcanzar un estado de relajación adecuado, el organismo es capaz de dormir durante más horas seguidas.
- Mejora la capacidad de concentración.
Técnicas de relajación para dormir
Un ejercicio muy común para favorecer la conciliación del sueño es el de centrarse en la respiración. Aprender a respirar correctamente, ser conscientes de cómo el aire entra y sale es fundamental para la relajación.
Los ejercicios de respiración ayudan a reducir la tensión muscular, rebajar los niveles de ansiedad, reducir el ritmo cardíaco, y a dejar de lado las preocupaciones y pensamientos negativos. En definitiva, son un arma infalible para dar una señal clara al cerebro: estamos listos para descansar y queremos disfrutar de un sueño reparador.
Puntos clave de cualquier ejercicio de respiración
- La respiración debe ser lenta y profunda.
- Aprender a respirar con el abdomen y no con el pecho.
Ejemplo de ejercicio de respiración
- Sentarse en un sitio tranquilo, con una luz tenue, y cerrar los ojos.
- Comenzar a reducir las distracciones ambientales y concentrarse en la respiración.
- Empezar a respirar profundamente, de forma lenta, inhalando y siendo consciente de como el aire entra en los pulmones.
- Apartar las preocupaciones de la vida diaria, concentrarse y tomar el tiempo necesario para eliminar los pensamientos negativos.
- Imaginar el aire de la respiración. Sostener el aire unos segundos y exhalar lentamente.
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