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Señales de que tu colchón necesita un cambio urgente: cómo saber si afecta tu descanso

Detectar a tiempo el desgaste del colchón es clave para evitar dolores, alergias y noches de mal descanso. Estas son las señales más claras de que llegó el momento de renovarlo.

Un buen descanso es clave para la salud física y emocional, pero muchas veces pasamos por alto el rol central que cumple el colchón. Con el uso diario, los materiales pierden firmeza, elasticidad y capacidad de sostén, afectando la postura y la calidad del sueño. Reconocer a tiempo las señales de desgaste es fundamental para prevenir dolores y mejorar el bienestar general.

Señales de que es hora de cambiar tu colchón

Se hunde o tiene zonas deformadas: uno de los indicadores más evidentes es el hundimiento. Si al acostarte sentís que tu cuerpo se desliza hacia un pozo o que el colchón perdió su forma original, probablemente ya no ofrece el soporte adecuado. Las deformaciones suelen aparecer con los años, especialmente en colchones de espuma o resortes que ya superaron su vida útil.

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  • Te levantás con dolores corporales: dolor de espalda, rigidez en el cuello o molestias en la cintura pueden estar directamente relacionados con un colchón desgastado. Cuando la superficie ya no acompaña la curvatura natural de la columna, los músculos trabajan de más durante la noche, generando tensión. Si estos síntomas se repiten, cambiar el colchón puede marcar una gran diferencia.

  • Hace ruidos al moverse: los crujidos o chasquidos al girarte son otro signo de alerta. En los modelos de resortes, estos ruidos pueden indicar que la estructura interna está dañada o corroída por el tiempo. Además de ser molestos, pueden interrumpir el sueño y anticipar fallas mayores.

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  • Aumentó tu alergia o notás más polvo: con el paso del tiempo, los colchones acumulan partículas, ácaros y humedad. Si en los últimos meses notaste estornudos, congestión nasal o irritaciones al despertar, es posible que el colchón ya no esté en condiciones higiénicas. Aunque el mantenimiento ayuda, llega un punto en el que la renovación es necesaria.

  • No dormís bien y no sabés por qué: si nada cambió en tu rutina, pero te despertás cansada o con la sensación de no haber descansado, el colchón puede ser el responsable. Un soporte deteriorado influye directamente en la calidad del sueño, afectando incluso el estado de ánimo y la concentración durante el día.

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  • Tiene más de 8 a 10 años: la mayoría de los expertos recomienda cambiar el colchón cada 8 a 10 años, dependiendo del uso, el tipo de material y los cuidados. Aunque a simple vista parezca en buen estado, el desgaste interno puede afectar su funcionamiento. Si ya cumplió esa edad, es un buen momento para considerar un reemplazo.

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