La Sansevieria trifasciata, conocida popularmente como lengua de suegra, suele destacarse por su resistencia y bajo mantenimiento. Sin embargo, cuando sus hojas aparecen arrugadas, flácidas o con pliegues marcados, la planta está dando una señal clara de alerta.
Entender qué significa este cambio es clave para actuar rápido y devolverle su aspecto firme y saludable.
Por qué se arrugan las hojas arrugadas de la lengua de suegra
Falta de riego prolongada: a diferencia de las hojas amarillas, que suelen asociarse al exceso de agua, las hojas arrugadas aparecen cuando la sansevieria pasa demasiado tiempo sin riego. Al no recibir agua suficiente, la planta consume sus propias reservas y las hojas pierden turgencia.
Raíces dañadas o secas: si la tierra está muy dura o vieja, las raíces no logran absorber correctamente el agua, incluso cuando se riega. Esto genera un efecto similar a la sequía: hojas deshidratadas, arrugadas y con aspecto opaco.
Ambiente demasiado seco o caluroso: en interiores con calefacción fuerte o ambientes muy secos, la sansevieria puede deshidratarse más rápido de lo habitual. Aunque es una planta rústica, el estrés ambiental sostenido impacta en su estructura.
Maceta chica o sustrato agotado: cuando la maceta queda pequeña o la tierra perdió nutrientes, la planta no logra desarrollarse bien. Las hojas arrugadas suelen aparecer como síntoma de falta de espacio y absorción deficiente.