La albahaca es la reina de las aromáticas en la cocina argentina, pero también es una de las más sensibles. Si notaste que sus hojas se pusieron amarillas, la planta te está avisando que algo no anda bien.
El problema más común es el exceso de agua. Cuando las raíces quedan húmedas demasiado tiempo, la albahaca no puede absorber los nutrientes y pierde ese verde intenso que la caracteriza. Además, la falta de luz solar también puede jugarle en contra: necesita varias horas de sol directo para crecer fuerte.
Otro error que muchos cometen es no podarla a tiempo. Si la planta crece desordenada y no se cortan las flores ni los tallos largos, se debilita y el amarillento avanza más rápido.
Albahaca (2)
Los secretos para recuperar la albahaca y volver a disfrutarla
Regá solo cuando la tierra esté seca. Nada de encharcar la maceta.
Buscá un lugar con sol directo. La albahaca necesita luz para estar sana.
Cortá flores y tallos largos. Así estimulás nuevos brotes y la planta se fortalece.
Usá una maceta con buen drenaje. El agua debe escurrir bien para evitar raíces podridas.
Fertilización suave cada 15 días. Un poco de abono ayuda a que recupere el color y la fuerza.
Con estos cuidados simples, la albahaca vuelve a estar verde, frondosa y lista para darle sabor a tus platos favoritos. No hace falta ser un experto: solo prestar atención a las señales y actuar rápido.