La lengua de suegra, también conocida como sansevieria, es una de las plantas más populares en los hogares argentinos. No solo porque es resistente y casi no necesita cuidados, sino porque, según el feng shui, puede ser la clave para mantener la energía de tu casa en equilibrio.
Esta filosofía oriental sostiene que la lengua de suegra es una planta protectora: sus hojas largas y puntiagudas funcionan como “flechas” que bloquean las malas vibras y neutralizan tensiones. Pero hay un secreto: su poder depende de dónde la pongas.
El rincón ideal para potenciar su energía
Los maestros de feng shui son claros: la entrada del hogar es el lugar perfecto. Ubicar la sansevieria justo al lado de la puerta principal —ya sea en un rincón del zaguán o en el recibidor— permite que actúe como un filtro. Así, repele las energías negativas, envidias, malos pensamientos y hasta el temido “sha chi”, esa energía agresiva que se genera por discusiones, estrés o problemas que vienen de afuera.
La entrada es el punto por donde fluye toda la energía que ingresa a la casa. Por eso, poner la lengua de suegra ahí ayuda a proteger el ambiente desde el primer momento.
lengua de suegra
La lengua de suegra debe ubicarse al lado de la puerta principal.
Más que protección: equilibrio y claridad mental
Además de su función como “escudo”, la sansevieria también tiene un efecto estabilizador. Según la especialista en feng shui Ana María Ferrari, esta planta “crea un escudo energético que ordena el ambiente y favorece la sensación de claridad mental”. Es ideal para casas con mucho movimiento o para quienes son sensibles a los cambios de clima emocional.
La lengua de suegra suma puntos porque no necesita riego frecuente, tolera la falta de luz y crece incluso en espacios chicos. Colocarla junto a la puerta es simple y no interfiere con la circulación del hogar.