Lo que empezó como ruidos de arañazos bajo el piso terminó en un caos absoluto: los cuadros se caían de las paredes, los muebles se desplazaban solos y, lo más perturbador, la cama del adolescente vibraba violentamente cada noche.
LEER MÁS ► La tragedia de Emily Rose: por qué el exorcismo real fue mucho más aterrador que la película
El registro de lo inexplicable: marcas en la piel y "voces de ultratumba"
A diferencia de otros casos, el de Roland Doe está documentado por testigos directos, incluyendo médicos y sacerdotes. Según las crónicas de la época, cuando el chico entraba en "trance", aparecían marcas en su piel que formaban palabras legibles, como si algo lo estuviera arañando desde adentro hacia afuera.
el exorcista
Mientras Hollywood inmortalizó a una niña, la verdadera historia de 1949 tuvo como protagonista a un adolescente de Maryland cuyo caso aún desafía a la medicina.
El caso llegó a oídos del padre William Bowdern, quien tras recibir la autorización del obispo, inició un proceso de exorcismo que duró semanas. Los diarios de los jesuitas que participaron describen escenas que superan cualquier guion de Hollywood:
-
Fuerza sobrehumana: el joven, de contextura pequeña, lograba liberarse de las correas de cuero que lo sujetaban a la cama.
Reacciones violentas: el contacto con agua bendita le provocaba quemaduras visibles.
Gritos en latín: a pesar de no haber estudiado el idioma, el chico profería insultos en latín con una voz que no parecía humana.
El final del calvario: ¿qué pasó realmente?
El exorcismo final ocurrió en el Hospital Alexian Brothers de San Luis. Tras meses de rituales, se dice que una mañana Roland despertó tranquilo, diciendo simplemente: "Se ha ido".
Desde el punto de vista científico, muchos escépticos sugieren que el joven podría haber sufrido un trastorno de personalidad o una reacción psicológica extrema al duelo por su tía. Sin embargo, el informe oficial del hospital y los testimonios de los oficiales de policía que presenciaron los objetos volar por la habitación dejan una pregunta abierta que, hasta el día de hoy, hiela la sangre.
Dejá tu comentario