La planta que nunca deberías tener porque rompe las paredes de tu casa
Es una de las trepadoras más utilizadas para cubrir muros y fachadas, pero su crecimiento puede generar inconvenientes si se planta demasiado cerca de la vivienda.
Parece inofensiva, pero esta planta puede terminar dañando las paredes de tu casa.
Las plantas trepadoras tienen un encanto especial. Son capaces de transformar una pared vacía en una superficie verde, aportar frescura en verano y crear un aspecto romántico que muchas personas buscan para sus jardines.
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Sin embargo, no todas son tan inofensivas como parecen. Algunas especies tienen una capacidad de crecimiento tan agresiva que, con el paso de los años, pueden generar daños en muros, techos, canaletas y otras estructuras de la vivienda.
La hiedra, la trepadora que puede convertirse en un problema
La hiedra común (Hedera helix) es una de las trepadoras más populares del mundo. Su follaje verde durante todo el año y su facilidad para cubrir grandes superficies explican por qué sigue siendo una de las favoritas para jardines y fachadas.
El problema aparece cuando la planta crece sin control o se instala directamente sobre paredes que presentan grietas, juntas deterioradas o materiales envejecidos. Con el tiempo, sus raíces aéreas pueden introducirse en pequeñas fisuras y aprovechar cualquier punto débil para expandirse.
Por qué puede dañar paredes y estructuras
La hiedra no suele romper una pared sana por sí sola. Sin embargo, puede agravar problemas que ya existen y acelerar el deterioro de ciertas superficies. Cuando encuentra grietas o espacios entre materiales, sus raíces pueden expandirse dentro de ellos y aumentar progresivamente la presión sobre la estructura.
Además, el follaje denso retiene humedad durante largos períodos, algo que puede favorecer la aparición de hongos, manchas y deterioro en algunos revestimientos.
Los problemas más frecuentes que genera
Cuando la planta no recibe mantenimiento adecuado, puede ocasionar distintas complicaciones. Entre las más comunes aparecen:
- Daños en revoques envejecidos.
- Acumulación de humedad en muros.
- Obstrucción de canaletas.
- Invasión de techos y tejados.
- Dificultad para detectar grietas o filtraciones.
- Deterioro de cercos y estructuras livianas.
Por eso, muchos especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente dónde se la planta antes de permitir que cubra una construcción.
Dónde conviene cultivarla
Esto no significa que la hiedra deba eliminarse de todos los jardines. De hecho, puede ser una excelente opción cuando se utiliza sobre pérgolas, cercos resistentes, muros especialmente preparados o estructuras diseñadas para soportar plantas trepadoras.
También puede cultivarse como cubresuelo en determinadas áreas del jardín, donde su crecimiento resulta más fácil de controlar.
Otras trepadoras menos agresivas
Quienes buscan una planta trepadora ornamental pueden optar por especies que suelen generar menos inconvenientes sobre construcciones. Algunas alternativas populares son:
- Jazmín estrella.
- Dipladenia.
- Bignonia rosada.
- Madreselva.
- Santa Rita.
- Clemátide.
Estas plantas ofrecen flores llamativas y una capacidad de cobertura importante sin desarrollar el mismo comportamiento invasivo de la hiedra.






