La lengua de suegra, también conocida como sansevieria, es la planta indiscutida de los ambientes cerrados. Resiste casi todo, pero hay un detalle que desespera a muchos: puede pasar meses sin sacar una hoja nueva.
Aunque su crecimiento es lento por naturaleza, existe un truco sencillo que puede hacer la diferencia y ayudar a que tu planta se llene de brotes verdes.
Uno de los errores más comunes es dejar la lengua de suegra en rincones oscuros. Si bien tolera la poca luz, para crecer y sacar hojas nuevas necesita luz indirecta abundante. No hace falta que le dé el sol directo, pero sí es clave ubicarla cerca de una ventana o en un ambiente bien iluminado.
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La luz es clave para la lengua de suegra.
Moverla a un espacio más luminoso suele ser suficiente para notar cambios en pocas semanas. La diferencia se ve: las hojas nuevas aparecen más firmes y con mejor color.
Riego justo: otro detalle clave
La sansevieria almacena agua en sus hojas, por eso el exceso de riego es uno de los principales enemigos. Si la tierra está húmeda, mejor esperar. El truco es regarla solo cuando la tierra esté completamente seca.
Aunque no necesita fertilización frecuente, un fertilizante suave para plantas de interior, aplicado una vez al mes durante la primavera y el verano, puede marcar la diferencia. Así, la planta recibe los nutrientes necesarios para activar el crecimiento sin forzarla.