El truco del arroz para el árbol de jade: cómo recuperar el brillo de sus hojas en pocos pasos
La planta destaca en los hogares por su belleza y su capacidad para atraer la prosperidad. Sin embargo, cuando pierde vitalidad, el uso del arroz surge como un aliado natural.
Árbol de jade: el truco del arroz para que crezca con brillo.
El árbol de jade no solo funciona como un elemento decorativo. El Feng Shui lo posiciona como un símbolo de abundancia y buena energía. Para mantener su esplendor, los expertos en jardinería recomiendan un truco casero sencillo y económico: utilizar arroz para nutrir la tierra de la planta. Este alimento aporta nutrientes esenciales y mejora la actividad de los microorganismos en el sustrato, devolviendo el brillo a las hojas opacas.
Cómo aplicar el arroz de forma correcta
Aunque el arroz no reemplaza a un fertilizante industrial de alta potencia, funciona como un excelente complemento de vitalidad. Los jardineros sugieren dos métodos principales para aprovechar sus beneficios:
Arroz seco en el sustrato: el usuario debe esparcir unas pocas cucharadas sobre la superficie y mezclarlas con la capa superior de tierra. Es fundamental no exceder la cantidad, ya que el grano puede retener demasiada humedad y fomentar la aparición de hongos.
Agua de arroz: consiste en dejar el grano en remojo, colarlo y utilizar el líquido resultante para el riego. Esta opción resulta más segura porque diluye el almidón y aporta fósforo y potasio de manera equilibrada, elementos clave para el crecimiento de la suculenta.
El secreto reside en el almidón, que actúa como combustible para los microorganismos beneficiosos del suelo. Al fortalecer esta microbiota, la planta absorbe mejor los nutrientes y desarrolla una estructura más resistente.
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El arroz aporta fósforo y potasio para fortalecer el crecimiento del árbol de jade.
El riego: el factor crítico para el éxito de la planta
Al tratarse de una suculenta, el árbol de jade almacena agua en sus hojas, por lo que el exceso de humedad representa su principal enemigo. Durante los meses de primavera y verano, el riego debe realizarse cada 10 o 14 días, siempre verificando que la tierra esté completamente seca antes de volver a mojarla.
Si el dueño observa que las hojas lucen blandas o arrugadas, la planta está pidiendo agua. Por el contrario, un riego desmedido provocará la pudrición de las raíces, un daño que suele ser irreversible. Con estos cuidados y el aporte periódico del almidón de arroz, el árbol de jade mantendrá su vitalidad y cumplirá su función estética y espiritual en el hogar.