¿Terminaste de tomar café? Lavá la taza. ¿Llegaste a casa? Colgá la campera en lugar de tirarla en el sillón. ¿Viste un papel que no sirve sobre la mesa? Tiralo al cesto. Al realizar estas acciones en el momento, evitás que al final del día tu casa parezca un campo de batalla. Este hábito entrena a tu cerebro para mantener el control sobre el entorno, reduciendo significativamente la ansiedad.
Mantener las mesas y mesadas despejadas ayuda a reducir el ruido visual y el estrés mental.
El desorden visual satura la mente. Entrar a una cocina y ver la mesada llena de electrodomésticos, papeles y objetos sin lugar genera una sensación de cansancio inmediato. El método de las superficies despejadas consiste en dedicar los últimos 5 o 10 minutos de tu día a "resetear" las áreas comunes.
Guardar el control remoto, despejar la mesa del comedor y ordenar los almohadones del sillón antes de irte a dormir te permite despertar en un ambiente armonioso. Está comprobado que levantarte y encontrar tu espacio ordenado mejora la productividad matutina y te ayuda a encarar el día con más energía y menos irritabilidad.