El potus se ganó fama de planta resistente y fácil de cuidar. Tolera descuidos, se adapta a distintos ambientes y aporta verde a cualquier rincón. Sin embargo, una mala ubicación puede afectar su crecimiento, volver sus hojas amarillas y debilitar los tallos.
El peor lugar para un potus dentro de casa
Muchas personas colocan el potus frente a una ventana con luz intensa creyendo que así crecerá más rápido. Pero la exposición directaal sol quema las hojas, genera manchas marrones y reseca los bordes.
El potus necesita luz, pero siempre indirecta. Por ello, se debe evitar el sol directo resulta clave. Tampoco conviene ubicarlo en espacios sin iluminación natural. La falta de luz provoca tallos largos y débiles, con hojas pequeñas y separadas.
potus en estanteria feng shui
Ubicar el potus con luz indirecta favorece un crecimiento equilibrado y saludable.
Otros lugares que afectan su desarrollo
Además del sol directo, existen otros puntos problemáticos:
Cerca de estufas o fuentes de calor.
Bajo corrientes de aire frío o aire acondicionado.
En baños sin ventilación ni luz natural.
Estos factores alteran la humedad ambiental y generan estrés en la planta.
El mejor lugar para un potus combina luz natural indirecta y temperatura estable.
Ubicalo cerca de una ventana con cortina o a algunos metros de una fuente de luz intensa. Si el ambiente es seco, podés pulverizar agua sobre las hojas una o dos veces por semana.
También podés girar la maceta cada 10 o 15 días para que crezca de forma equilibrada hacia todos los lados.
Cuando el potus recibe luz adecuada y riego moderado, desarrolla hojas grandes, verdes y brillantes durante todo el año.