El insólito nombre que solo dos argentinos llevan desde 1983: cuál es y por qué
La legislación argentina busca evitar nombres que generen vergüenza o burlas. Aun así, en los 80 dos bebés recibieron un nombre que hoy casi nadie volvería a elegir: Pele.
Un nombre que desafió la legislación y quedó congelado en los archivos desde 1983.
El nombre arma una identidad y acompaña a cada persona toda la vida. Por eso, la ley argentina fija límites para evitar decisiones que resulten ofensivas o extravagantes.
Los datos del RENAPER muestran que algunas familias se animaron a romper las reglas y optaron por nombres inesperados. Entre todos los casos aparece uno que destaca por lo extraordinario:
Pele, un nombre que solo figura dos veces en los archivos nacionales.
Ambas inscripciones ocurrieron en el mismo año.
Nunca volvió a aparecer en las estadísticas oficiales
Cuántos argentinos se llaman Pele
Los registros oficiales indican que:
Dos bebés recibieron el nombre Pele en 1983.
Ningún otro año repitió esta elección.
El nombre contradice lo que marca la Ley 26.413, que prohíbe opciones extravagantes, ridículas o que puedan generar burla.
Aun así, las autoridades aceptaron ambos registros en aquel momento.
Pelé
La huella que dejó la idolatría futbolera también se refleja en el Registro Civil.
Un nombre con raíces volcánicas
Aunque en el país casi no se usa, Pele tiene un origen potente dentro de la cultura hawaiana. La mitología local lo asocia con:
La diosa del fuego y los volcanes.
La creación de nuevas tierras.
La fuerza transformadora que impulsa la naturaleza.
En Hawaii funciona como un nombre tradicional y simbólico. En Argentina, en cambio, la elección probablemente nació de otra inspiración.
El impacto del mito Pelé
El mundo conoció a Pelé, pero ese apodo no venía de un origen místico. El astro brasileño se llamaba realmente Edson Arantes do Nascimento. El sobrenombre nació cuando, de chico, pronunciaba mal el nombre de un arquero llamado Bilé.
Con el tiempo, Pelé se convirtió en sinónimo de talento, magia futbolera y genialidad. Todo indica que esa admiración inspiró a las dos familias argentinas que, en plena fiebre futbolera de los 80, decidieron llamar así a sus hijos.