El fenómeno de las bodas XL: por qué las parejas jóvenes ahora festejan durante cuatro días
La tendencia de las fiestas "pre boda" pisa cada vez más fuerte en Argentina: los detalles de una moda que busca romper el hielo y ganarle tiempo al reloj.
Cafayate Fantasy, el evento que desató un escándalo ambiental en el norte.
¿Una noche de fiesta, un vestido y a dormir? Ese formato tradicional de casamiento parece estar quedándole chico a las nuevas generaciones. En el último tiempo, una tendencia se consolidó con fuerza en el país y transformó por completo la dinámica de los festejos: las bodas XL o fiestas de pre boda.
Según un reciente artículo publicado por Clarín y firmado por la periodista Candela Toledo, lo que nació como una costumbre importada para recibir a invitados del extranjero, hoy es el formato más codiciado por las parejas argentinas que buscan extender la adrenalina del gran día.
Cafayate Fantasy, el evento que desató un escándalo ambiental en el norte.
Cafayate Fantasy, el evento que desató un escándalo ambiental en el norte.
Romper el hielo antes del altar
La esencia de la pre boda es simple pero estratégica: generar confianza entre los invitados. El objetivo es que, cuando llegue la fiesta principal, ya no existan los desconocidos y el ambiente esté totalmente encendido.
Este tipo de reuniones se realizan habitualmente entre 24 y 48 horas antes del casamiento formal. Suelen ser encuentros de hasta cinco horas donde se reúnen los familiares y los amigos más íntimos, especialmente aquellos que viajan desde el interior o de otros países.
Los expertos del sector destacan que un solo día de fiesta ya no alcanza para ponerse al día con los afectos que viven lejos. La pre boda se convirtió en el espacio ideal para el reencuentro real, las charlas largas y las fotos espontáneas, dejando la gran noche exclusivamente para el baile y el disfrute masivo.
Cafayate Fantasy, el evento que desató un escándalo ambiental en el norte.
Cafayate Fantasy, el evento que desató un escándalo ambiental en el norte.
Un clima opuesto (y mucho más relajado)
Si la boda oficial se rige por ciertos protocolos, horarios y formalidades, la previa propone exactamente lo contrario. Los formatos más buscados para estas instancias incluyen:
Sunsets en rooftops: atardeceres en terrazas con buena música.
Pool parties: jornadas que arrancan al mediodía al borde de la pileta.
Almuerzos descontracturados: estaciones de fuegos, livings al aire libre y barras de tragos de autor.
Incluso el código de vestimenta se transforma. Quedan de lado los trajes rígidos y los vestidos largos para dar paso al lino, los sombreros, el estilo total white y los looks frescos, emulando la estética de los festivales de música electrónica al aire libre.
Escapada a Salta, Cafayate (2).jpg
Salta, Cafayate.
Una mega producción que cuesta en dólares
Que el clima sea sumamente relajado no significa que la organización sea improvisada. Las pre bodas requieren locación, DJ, ambientación y un catering especializado.
En los hoteles de lujo de Buenos Aires o en locaciones de Mendoza y el norte argentino, estas previas ya mueven estructuras importantes. Según los datos relevados por Toledo en Clarín, los costos de estos eventos paralelos pueden oscilar entre los 50 y los 100 dólares por persona, sumado a los valores de locación que varían según el imponente escenario que elijan los novios para empezar a dar el "sí".