El error que puede arruinar tu limonero en casa: el consejo clave de un experto
Franco Masferrer, referente en jardinería, advierte sobre los brotes que nunca hay que dejar crecer si querés un árbol sano y lleno de limones.
Franco Masferrer, referente en jardinería, advierte sobre los brotes que nunca hay que dejar crecer si querés un árbol sano y lleno de limones.
El especialista en jardinería Franco Masferrer, conocido por su cuenta @Hierbabuenaplantas, fue tajante: “Si tenés un limonero, nunca hay que dejar crecer estos brotes”. ¿A cuáles se refiere? A esos tallos que aparecen en la parte baja del tronco o de las ramas principales. Aunque parecen fuertes, en realidad le roban fuerza a la parte que realmente importa: la que da los limones.
La mayoría de los limoneros que se venden en viveros son árboles injertados. Esto significa que la base es de una especie resistente y, sobre ella, se injerta la variedad que va a dar los limones que querés cosechar.
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Cuando aparecen brotes por debajo del punto de injerto, provienen de la base y no de la parte frutal. Si los dejás crecer, compiten por la savia y los nutrientes, debilitando la copa y afectando la producción de fruta.
La consigna es clara: nunca dejes crecer nada debajo del injerto. Cortar estos brotes a tiempo permite que toda la energía se concentre en el desarrollo correcto del árbol y evita que termine creciendo una planta híbrida, sin la calidad de frutos que esperás.
Un limonero injertado bien cuidado puede empezar a dar limones en apenas dos o tres años, mientras que uno cultivado desde semilla puede tardar hasta cinco.
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Masferrer destaca que la base injertada es mucho más resistente al frío, al calor y a la falta de agua. Así, el árbol crece más fuerte y produce antes. Pero para que eso pase, hay que podar lo que no suma y resta.
Además de eliminar los brotes indeseados, hay tres tipos de poda que son clave:
Cuidar un limonero no es complicado: solo hay que observar, cortar lo que sobra y acompañar el ritmo de la planta. Un brote mal ubicado puede restar años de productividad, mientras que una poda bien hecha asegura que cada temporada huela a cítrico fresco.
La diferencia entre un árbol fuerte y uno débil muchas veces está en un simple corte. Así que, si querés limones de calidad y un limonero sano, seguí el consejo de los que saben: no dejes crecer brotes en la base y mantené la poda al día.
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