La lengua de suegra es una de las plantas más populares en los hogares argentinos. Resistente, fácil de cuidar y con hojas que decoran cualquier rincón, se ganó su lugar en balcones y livings. Pero, aunque parece que crece en cualquier lado, hay un truco que muchos pasan por alto: la maceta que elijas puede cambiarlo todo.
¿Cuál es la mejor maceta para la lengua de suegra?
La clave está en el material y el tamaño. Las macetas de barro o cerámica, con buen drenaje en la base, son las mejores aliadas. Estos materiales permiten que el exceso de agua se evapore, algo fundamental para evitar que las raíces se pudran y la planta se estanque.
Sea apenas más grande que el pan de raíces. Si es demasiado grande, la tierra retiene humedad de más y la planta crece más lento.
Tenga orificios de drenaje para que el agua no se acumule.
Use un sustrato liviano y bien aireado, que permita que las raíces respiren.
Lengua de suegra
El detalle que pocos tienen en cuenta
La lengua de suegra crece mejor cuando sus raíces están un poco ajustadas. No hace falta trasplantarla seguido: recién conviene cambiarla de maceta cuando las raíces empiezan a asomar por abajo.
Con la maceta adecuada y riegos moderados, esta planta puede crecer más rápido, sacar hojas nuevas y mantenerse verde todo el año, sin grandes complicaciones.