Con la llegada del verano, el ventilador se convierte en un aliado infaltable en cualquier hogar argentino. Pero el uso diario trae un problema inevitable: el polvo y la suciedad se acumulan en las aspas, afectando tanto el rendimiento como la calidad del aire que respirás.
La buena noticia es que existe un truco casero, rápido y efectivo para dejarlo impecable sin tener que desarmarlo ni perder tiempo buscando tornillos.
Por qué es importante limpiar el ventilador
Cuando el ventilador está sucio, esparce polvo y pelusas por todo el ambiente cada vez que lo prendés. Esto puede provocar alergias, estornudos y molestias respiratorias, sobre todo en personas sensibles. Además, la suciedad acumulada hace que el motor trabaje más, enfríe menos y se desgaste antes.
El vinagre ayuda a aflojar la grasa y el polvo pegado, mientras que el detergente elimina la suciedad adherida. Al no desarmar el ventilador, evitás dañar piezas o perder tornillos, y el proceso se hace en pocos minutos.
¿Cada cuánto conviene limpiar el ventilador?
Si usás el ventilador todos los días, lo ideal es repetir este truco una vez por semana. Si el uso es ocasional, con hacerlo cada 15 días alcanza. Así, el ventilador funciona mejor, mueve aire más limpio y dura mucho más tiempo.
Un ventilador limpio no solo refresca mejor, sino que también cuida tu salud y la de tu familia.