El aire acondicionado no solo enfría: también filtra el aire que respiramos. Con el uso diario, sus filtros acumulan polvo, pelusas y microorganismos que pueden afectar tanto la eficiencia del equipo como la calidad del aire del ambiente.
Antes de llamar a un técnico, existe un truco casero simple y seguro que permite hacer una limpieza básica y mejorar notablemente su funcionamiento: lavar los filtros internos.
Un mantenimiento clave para el rendimiento del equipo
Los filtros sucios obligan al aire acondicionado a trabajar más, lo que aumenta el consumo de energía y reduce su capacidad de enfriar. Limpiarlos regularmente marca una gran diferencia.
Ajustar la temperatura del aire acondicionado a 23°C ayuda a reducir el consumo de energía y mejorar la eficiencia del equipo.
Cómo limpiar el aire acondicionado en casa:
Apagá y desenchufá el equipo.
Retirá los filtros de la unidad interior.
Lavá con agua tibia y jabón neutro.
Frotá suavemente con un cepillo blando.
Dejá secar bien antes de volver a colocarlos.
Este mantenimiento se recomienda cada 30 a 45 días y ayuda a que el equipo enfríe mejor, consuma menos electricidad y mantenga un aire más limpio en el hogar.