El romero es una de las plantas aromáticas más populares en los hogares argentinos. Su aroma intenso y su resistencia lo convierten en un clásico de balcones, ventanas y jardines. Sin embargo, aunque parece indestructible, hay errores comunes que pueden arruinarlo: desde hojas amarillas hasta ramas leñosas y débiles.
Para que tu romero esté siempre verde, firme y con ese perfume inconfundible, hay algunos cuidados clave que no podés pasar por alto.
El sol, el mejor aliado del romero
El romero es una planta mediterránea y necesita mucho sol para crecer fuerte. Lo ideal es que reciba al menos 6 horas de sol directo por día. Por eso, la mejor ubicación es un balcón, una ventana bien luminosa o el jardín.