Cinco plantas que florecen en noviembre y duran hasta marzo
Algunas especies no solo resisten al calor de noviembre, sino que siguen floreciendo hasta el final del verano.
Algunas especies no solo resisten al calor de noviembre, sino que siguen floreciendo hasta el final del verano.
La celosia es una de las flores más llamativas del verano. Sus espigas en tonos naranjas, fucsias o amarillos dan un aspecto exótico a cualquier rincón. Prefiere lugares soleados y suelos con buen drenaje, ya que el exceso de agua puede afectar su floración. Aunque soporta el calor intenso, necesita un riego moderado cada dos o tres días durante las semanas más secas.
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Mantiene su color incluso cuando otras plantas ya se marchitaron. Además, se adapta bien a macetas grandes o canteros amplios, y una poda ligera ayuda a estimular nuevas flores.
Con espigas coloridas y textura aterciopelada, la celosia florece de noviembre a marzo y soporta el sol directo sin marchitarse.
La vinca es una planta perfecta para quienes no tienen demasiado tiempo para el riego. Tolera el calor extremo, el sol directo y hasta algunos días sin agua. Sus flores aparecen en tonos blancos, rosados o violetas, y se renuevan constantemente desde la primavera hasta el final del verano.
Para mantenerla saludable, conviene ubicarla en un lugar donde reciba al menos cuatro horas de sol al día y regarla cuando la tierra esté seca. Es ideal para balcones o bordes de jardín, y una poda ligera en diciembre favorece una segunda oleada de flores.
La vinca resiste el calor extremo y florece sin pausa durante el verano, ideal para balcones y patios soleados.
También conocida como “flor de seda”, la portulaca es una de las más resistentes a la sequía. Sus flores se abren con el sol y se cierran al caer la tarde, creando un efecto cambiante y luminoso. No necesita riegos frecuentes, pero sí requiere un sustrato suelto que evite el encharcamiento.
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Es perfecta para macetas colgantes o zonas con pleno sol. Además, florece sin perder intensidad en el color, y con apenas un puñado de semillas puede expandirse fácilmente.
Llamada “flor de seda”, la portulaca se abre al sol y crece sin esfuerzo, incluso en suelos secos o arenosos.
La lantana destaca por sus racimos de flores multicolores y por su aroma suave. Es una especie muy elegida para atraer mariposas y abejas, ya que florece de manera continua durante todo el verano. Prefiere el sol directo y soporta temperaturas superiores a los 35 grados sin perder vitalidad.
Necesita un riego moderado y puede adaptarse tanto a macetas como a jardines amplios. Si se poda en febrero, vuelve a florecer con fuerza en marzo. Además, su follaje denso aporta sombra y color a cualquier espacio.
De flores multicolores y aroma suave, la lantana atrae mariposas y florece todo el verano con poco riego.
Las pentas son flores pequeñas en forma de estrella que llenan los canteros con tonos rosados, rojos o lilas. Soportan bien el sol fuerte, aunque agradecen algo de sombra en los días más calurosos. Requieren un riego constante, pero sin exceso, y crecen mejor en suelos ricos en materia orgánica.
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Florecen sin interrupción si reciben buena luz y una poda suave a mitad del verano. Además, atraen mariposas y colibríes, por lo que son una gran opción para jardines vivos y coloridos.
Sus flores en forma de estrella llenan los canteros de color y atraen mariposas y colibríes hasta marzo.
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