Cada cuánto hay que regar la lengua de suegra en invierno para que no se seque

En los meses fríos, esta planta resistente necesita menos agua y algunos cuidados clave para mantenerse sana.

Cada cuánto hay que regar la lengua de suegra en invierno. 

Cada cuánto hay que regar la lengua de suegra en invierno. 

La lengua de suegra —también conocida como Sansevieria trifasciata o espada de San Jorge— es una de las plantas de interior más populares por su resistencia y facilidad de cuidado. Sin embargo, cuando llega el invierno, es fundamental ajustar la rutina de riego para evitar que las hojas se debiliten, se sequen o incluso se pudran por exceso de agua.

Durante los meses fríos, la lengua de suegra entra en una etapa de crecimiento más lento y necesita mucha menos agua que en primavera o verano. Lo recomendable es regarla cada 20 a 30 días, aunque la frecuencia puede variar según la temperatura, la humedad del ambiente y el lugar donde esté ubicada la maceta.

La clave no es seguir un calendario fijo, sino comprobar que la tierra esté completamente seca antes de volver a regar. Para eso, se puede introducir un dedo unos centímetros en el sustrato: si todavía se siente húmedo, conviene esperar unos días más.

Lo ideal es regar la lengua de suegra cada 20 o 30 días. 

Lo ideal es regar la lengua de suegra cada 20 o 30 días.

Cómo saber si la lengua de suegra necesita agua

Existen señales claras que indican cuándo la planta está pidiendo riego:

  • Las hojas se ven más blandas o arrugadas.
  • La tierra está seca y separada de los bordes de la maceta.
  • Las hojas pierden firmeza y se inclinan más de lo habitual.

Por el contrario, si las hojas se ponen amarillas o la base se siente blanda, es probable que haya exceso de agua, lo que puede provocar pudrición.

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El método correcto para regar en invierno

Para evitar problemas, lo ideal es colocar agua directamente sobre la tierra hasta que quede bien humedecida, pero sin dejar agua acumulada en el plato de la maceta. La lengua de suegra almacena agua en sus hojas, por eso tolera mejor la falta de riego que el exceso.

Además, es importante usar una maceta con buen drenaje para que las raíces no permanezcan húmedas durante demasiado tiempo. Así, la planta se mantiene sana y fuerte durante todo el invierno.

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