Aunque te duches antes de acostarte, tu cuerpo desprende durante la noche miles de células muertas, aceites naturales de la piel y, sobre todo, sudor. Este combo es el alimento preferido de los ácaros, microorganismos invisibles que pueden desencadenar alergias, rinitis y problemas de piel como el acné corporal.
Según la Fundación del Sueño, el tiempo máximo recomendado para cambiar las sábanas es de una semana. Sin embargo, si tenés mascotas que suben a la cama o si sos propenso a sudar mucho (especialmente en las noches húmedas santafesinas), lo ideal es hacerlo cada 4 o 5 días para mantener una higiene óptima.
El uso de vinagre en el lavado actúa como suavizante natural y elimina residuos de detergente.
No todas las limpiezas son iguales. Para eliminar realmente los ácaros y bacterias, el agua tibia es clave. Si la etiqueta de tus sábanas lo permite, lavalas a 60°C. Un "plus" de limpieza: agregá media taza de vinagre blanco en el compartimento del suavizante. El vinagre no solo deja la ropa más suave sin químicos, sino que ayuda a desprender los restos de jabón que a veces quedan atrapados en las fibras y causan picazón.
Al terminar, si tenés la posibilidad de secarlas al sol, hacelo. Los rayos UV funcionan como un desinfectante natural extra que deja las telas con ese aroma inigualable a ropa recién lavada.