Lo que ocurrió en Florida fue algo inusual y sorprendente. John Porcella estaba en medio de los trabajos de limpieza de la playa FlagLer, en Florida, cuanto se encontró con un objeto sorprendente.
Al recorrer el lugar con su detector de metales, descubrió un artefacto que se volvió una evidencia más de que el océano tiene muchas sorpresas en sus profundidades. La erosión causó que un ancla de metal que pertenecía a un barco antiguo quedara al descubierto cerca del muelle.
De inmediato, la Sociedad Histórica del Condado acudió con un grupo de siete personas para sacar el ancla de allí, pero la marea no se los permitió. Como sus intentos fallaron, optaron por cubrirla para que no se dañara mientras ellos ideaban un plan para asegurarla. Se trataba de un vestigio que los dejó atónitos, medía casi dos metros y su peso era de aproximadamente media o una tonelada.
Todavía no se sabe de cuándo data el artículo, pero se espera que una vez que los especialistas lo tengan en sus manos puedan tomarle medidas y llevarlo a un laboratorio para analizar su origen más a profundidad. Lo más importante es fijarse en los ángulos de las aletas. “Y si queda algo de madera, podríamos tomar muestras para averiguar su especie”, explicó Airielle Cathers, oficial del Programa Marítimo Arqueológico del Faro de St. Augustine (LAMP), en declaraciones recogidas por Flager Live.
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