Vicky Xipolitakis atraviesa un periodo personal álgido, sumergida en un tobogán de complejidades, de contratiempos que surgen en su camino. Toda la batalla legal contra su ex marido Javier Naselli la sume en un panorama sensible, en el que navega por situaciones positivas en sus reclamos y muchas otras adversas.
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La historia del desalojo del millonario piso en Recoleta tiñó las tapas de todos los medios. Cientos de coberturas se llevaron a cabo en la puerta de ese fastuoso domicilio, de estilo francés, que tenía más de ocho ambientes para la mediática y su hijo Salvador.
Las deudas que acumuló Vicky se tornaron en noticia nacional, claro que se suscitaron en una decisión repudiable de Naselli de no pagar lo que corresponde de una propiedad que él alquiló. Así como en un deseo de Xipolitakis de no bajar los estándares de su vida acomodada.
Finalmente la Justicia falló en torno a desalojar ese espacio, así se la vio en varias publicaciones en sus redes sociales usufructuando de los canjes con la empresa de mudanza. Una serie de contenido llamativo, con imágenes algo bizarras, pero que le valieron poder mover sus pertenencias.
En primera instancia, Vicky agarró todos sus bártulos, cargó a su hijito y se trasladó a la casa de sus padres, que se sitúa en la ciudad de Lanús, de donde es oriunda la influencer. Ahí pasa estos días, mientras continúa con las denuncias por violencia de género contra Naselli.
Claro que la atención mediática se focaliza en el siguiente paso en lo habitacional. Así que Vicky salió a explicar cuál es su deseo, que se vincula con encontrar un hogar en una de las zonas más exclusivas de Capital Federal. "Estoy mudada ya por suerte y estamos en la casa de mamá y papá. Entregué el departamento y estoy en un impasse en la casa de mis padres. La idea es mudarnos a una casita nueva que tengo en vista y a la que nos mudaremos muy pronto", exclamó.
Luego explicó sus motivos para elegir Puerto Madero, el barrio más caro de la ciudad, donde residen empresarios, famosos y personas con poder adquisitivo elevadísimo. "Me sentía desprotegida y desde que me fui del departamento anterior, no quiero ni pasar por esa calle porque me trae malos recuerdos", contó.
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