La muerte de Gerardo Rozín fue un baldazo de agua fría para muchos de sus compañeros del medio. Él nunca había hablado públicamente de su problema de salud y eran pocos los seres queridos que estaban al tanto de su diagnóstico.
A varios días de su partida, uno de sus mejores amigos explicó por qué el periodista prefirió mantener su drama lejos de la exposición. "Gerardo era un hombre de los medios y merecía las despedidas que le han hecho. Y yo le dije ‘¿por qué no das una nota?’. Él priorizó mucho, y me lo dijo claramente, que no quería que sus hijos vivieran todo lo que significaba un año de esto hecho muy público y que esto lo termine complicando”, dijo en LAM Claudio Belocopitt, con quien producía "La Peña de Morfi".
Luego, agregó: "Él prefirió mantener esto hasta el final de la forma más privada, y ahí yo quiero agradecer a todos los medios que, de manera unánime, lo han cuidado. Me dio consejos sobre cómo seguir. La Peña de Morfi tenía previsto el lanzamiento el domingo 13 y yo le dije por qué no aguantaba un poquito más y se venía el domingo a ver cómo había quedado la escenografía. Me dijo ‘no, no, Claudio, ya está. Elegí buenas fotos. Hacé bien los homenajes, los finales’. Él hablaba con el productor general y le aconsejaba cómo poner los musicales. Tuvo ese humor ácido hasta el último momento. Además de un gran productor se perdió un tipo extraordinario”.
Gerardo Rozín tenía un tumor cerebral, y pese a que hace un año había sido intervenido, en los últimos meses su salud se deterioró rápidamente.
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