Fue uno de los guionistas más importantes de Editorial Columba donde publicó sus obras más conocidas e icónicas como Nippur de Lagash, Pepe Sánchez, Dago y Gilgamesh el inmortal, todos ellos publicados en las revistas El Tony, Intervalo, Fantasía y D'Artagnan, propiedad de dicha editorial. Vivió muchos años en Buenos Aires donde trabajó con reconocidos dibujantes argentinos como Lucho Olivera, Carlos Vogt, Alberto Salinas y Lito Fernández.
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Robin Wood nació el 24 de enero de 1944 en Caazapá, a 205 km al sur de la capital de Paraguay. Hijo de inmigrantes escoceses e irlandeses, apenas había terminado la escuela primaria debido a las dificultades económicas de su familia. Eso nunca le impidió dedicarse desde muy joven a la escritura y ya en ese entonces era un voraz lector.
A comienzos de los años sesenta se radicó con su madre en Buenos Aires y estudió en la Escuela Panamericana de Arte donde conoció a uno de sus más importantes compañeros de aventuras, el dibujante Luis Olivera. Ambos eran amantes de la cultura sumeria y gracias a esa pasión que los unía crearon al gran Nippur de Lagash. Durante su labor en la Editorial Columba creó a cientos de personajes, siendo uno de los más destacables el personaje de Dago, el noble veneciano amado y admirado por Umberto Eco.
A lo largo de su exitosa carrera creó a más de 95 personajes de historieta, llegando a escribir 16 guiones en una semana y haciéndose de un total de diez mil guiones de historietas en su carrera. En consecuencia, utilizaba muchísimos pseudónimos como Mateo Fussari, Robert O'Neill, Cristina Rudlinger, entre otros.
No es muy difícil descubrir el éxito de Wood y de sus obras. Lo que le brindaba una cercanía al lector era la humanidad de sus personajes. A pesar de que Nippur y Gilgamesh eran inmortales, como los grandes mitos de la historia, se contraponía su debilidad humana y las reflexiones sobre la vida sin fin de Gilgamesh. Eran personajes humanos, lo cual genera un acercamiento a los lectores que terminan identificándose con sus penurias.
Sus trabajos previos a su vida como guionista, a consideración del propio Wood, le habían permitido pensar de esta manera personajes y situaciones, haciéndolos más cercanos al lector. “Un producto hecho con ganas llega al pueblo, y si además viviste la vida de las personas que te leen, de una manera u otra los retratás”, observaba. Incluso aseguraba que “la historieta de Columba fue la verdadera historieta justicialista: la leían los peones y el medio pelo”.
Dos de sus más queridos personajes Nippur y Dago se pueden encontrar en soporte físico y Dago se edita actualmente a través de tomos recopilatorios de las editoriales Comic.ar y Revólver.
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