En 2017, El Chato Prada, Fede Hoppe y Marcelo Tinelli decidieron que incorporar a personas no famosas al Bailando sería muy interesante. Hicieron castings en varios puntos del país y una de las elegidas fue Consuelo Peppino, una oriunda de Villa María de 65 años con mucha pasión por la danza.
En una reciente nota, la mujer contó qué fue de su vida desde que ya no sale en la TV. “Me cuido muchísimo para no infectarme de COVID-19, pero estoy tranquila. Si puedo hago pilates cerca de mi casa, siempre con mucho cuidado y cumpliendo los protocolos. La verdad es que no tengo ningún proyecto para volver a la TV porque eso no es lo mío. Me parece que ya está, fue una experiencia que se dio y lo tomé como un sueño. Ahora si me lo cruzo a Tinelli le diría ‘gracias’, porque lo que yo pasé con 65 años fue algo maravilloso. Le agradecería, sobre todo, por haberme cuidado y respetado”, expresó.
Sobre su experiencia en la pista más famosa del país, guarda los mejores recuerdos: “Siempre voy a estar muy agradecida a Marcelo por haberme dado esa oportunidad, porque no todos la tuvieron. Para mí era imposible ver a Pampita, Moria Casán o ir a comer con La Chiqui. Tengo una foto grande y a veces la miro y me digo ‘¡pensar que estuve con Mirtha!’. No puedo creer todo lo que hice. Mis hijas lo disfrutaron mucho también, porque me sentía muy acompañada”.
El cariño de la gente la llevó a conseguir un trabajo inesperado: participar en una obra en Villa Carlos Paz. El Chato Prada y Fede Hoppe la contrataron para “La isla encantada”, donde iba a tener de compañeros a Marcelo Polino, el Bicho Gómez, Fredy Villarreal, Nazareno Casero, Carolina Papaleo, Sol Pérez, Pedro Alfonso, Rocío Robles y Belén Pouchán. “Me daba mucho temor, porque nunca había actuado. Me fueron convenciendo hasta que les dije que sí. Nunca me voy a olvidar, fue otra experiencia maravillosa. Todas las noches salía a saludar a la gente y todos eran muy amorosos. Soy una afortunada de la vida. A mis 65 años pasar por todo eso fue impresionante. Hay cosas que son fuertes para las que se necesita coraje. Fue difícil porque yo nunca había estudiado teatro”, reconoció sobre esa soñada aventura.
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