Pity Álvarez pasó otro cumpleaños en la cárcel. Después de haber tenido coronavirus dos veces y haber aumento de peso por la diabetes, volvió a sonreír con la visita del Padre César, que lo visitó en el Penal de Ezeiza y le llevó un regalo muy especial. “Lo encontré de buen ánimo ¿Pero quién puede estar bien en cana?", explicó el religioso en diálogo con La Viola.
Contó que le obsequió una remera estampada con la cara del guitarrista Jimi Hendrix y que le brillaban los ojos cuando la vio. “Me dijo: 'Me encanta esto, me la quiero poner ahora'".
El cura, famoso en el ambiente del rock, también le llevó los saludos de Juanse, de los integrantes de Pier y de Jorge Rosi, su compañero de Intoxicados. “Se pone contento cuando le digo que me escriben para saludarlo, que nadie se olvida de él, que se preocupan y lo quieren”, señaló emocionado.
La vida del popular artista cambió para siempre aquel 12 de julio de 2018 a la 1.30 de la madrugada, cuando frente a la puerta de acceso a la Torre 12 del barrio Samoré, en Villa Lugano, le disparó a Cristian Maximiliano Díaz, conocido en el barrio como “Gringo”. Lo que empezó como una charla derivó en una discusión y posteriormente en un crimen.
Según lo que reconstruyó el juez de instrucción Martín Yadarola, ese enfrentamiento se dio porque la víctima le recriminó a “Pity” andar diciendo que él le había robado unas pertenencias de una mochila. Los vecinos que presenciaron todo declararon que Díaz empujó e intentó pegarle a Álvarez y allí fue cuando el artista sacó del bolsillo derecho de su campera una pistola calibre .25 y le disparó a la víctima en la cara y luego, cuando el hombre yacía en el piso, se acercó para rematarlo de otros tres disparos.
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