Pablo Granados dio un portazo y se fue de la ciudad. El humorista se instaló en una casa dentro de un exclusivo club de campo de Lima, una localidad de Zárate, a orillas del río Paraná. Si bien la mudanza tuvo que ver con la pandemia y la cuarentena extralarge, con los meses descubrió sus ganas de vivir en la naturaleza, motivo por el cual apostó a una nueva vida junto a su novia, la modelo y actriz Camila Delossan.
Desde su nuevo hogar, y además de sus habituales videos humorísticos y musicales, Granados comparte ahora tutoriales caseros sobre los trabajos en su huerta orgánica para sus seguidores, que se deleitan descubriendo esta nueva faceta del humorista. Aunque en rigor no es tan nueva, ya que años atrás había dejado el país para recorrer diferentes pueblos peruanos en medio de la selva.
“Si a vos te parece que ya están... los sacamos y los comemos”, dijo Granados en una de sus recientes stories de Instagram, donde luego se dispuso a analizar sus morrones orgánicos. Y sumó: “Ahora, no están como los de la verdulería, que se ponen gigantes. Yo no sé si estos se quedan así porque les falta algún fertilizante... que no les pienso poner”. La visita siguió por la albahaca. “Esta albahaca es la envidia del barrio, de la zona”, exclamó orgulloso. “Y esta es una albaca de todo el año que es distinta, ¡vamos a probarla!”. Luego de hacer el desafío del sabor, entre la que tienen las hojas lisas y las de hojas rugosas, el actor cuenta un truco que aprendió. “Para que no se pongan amargas o feas, hay que sacarles las flores que tienen arriba”, contó mientras hacía lo propio.
“Pasemos a los tomates”, invitó para acto seguido sorprenderse: “¿Qué pasa con esta planta?, ¿está triste? Algo vamos a tener que hacer...”. Para cerrar mostró una planta seca y se emocionó al ver que hay un sobreviviente. Días atrás, Granados había protagonizado un divertido sketch con Pachu Peña quien lo fue a visitar a su casa de campo.
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