A meses de haber salido de la casa de Gran Hermano 2025, la Tana rompió el silencio y habló sin filtros sobre su realidad económica. Lejos del glamour que suele asociarse a los exparticipantes del reality, la joven contó que tuvo que volver a repartir pedidos en moto para poder sostenerse y enfrentar gastos básicos. “No llego a fin de mes”, reconoció, en un testimonio que expone el costado menos visible de la fama televisiva.
Volver a repartir para sobrevivir tras Gran Hermano
Según relató, tras finalizar su participación en el programa intentó aprovechar la exposición mediática para generar ingresos estables. Invirtió sus ahorros en un showroom de ropa online y también compró equipos para dedicarse al streaming, con la expectativa de construir una comunidad digital que le permitiera monetizar contenido. Sin embargo, ninguno de los proyectos logró despegar.
“Pensé que me iba a ir mejor, pero esta edición no dejó plata para nadie”, aseguró la Tana, al describir la falta de oportunidades laborales y comerciales que enfrentaron varios exjugadores del ciclo. Frente a ese escenario, tomó la decisión de volver a trabajar como repartidora en moto, una actividad que ya realizaba antes de entrar al reality.
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Proyectos que no funcionaron y deudas pendientes
Además de la frustración por los emprendimientos fallidos, la exhermanita contó que atraviesa problemas económicos concretos. Entre ellos, mencionó una deuda con una aplicación de reparto, originada por un pedido que no pudo completar y que aún figura como saldo pendiente.
A eso se suma una situación personal aún más delicada: la Tana aseguró que continúa peleando legalmente por la cuota alimentaria de su hija, sin obtener respuestas favorables hasta el momento. “Sigo esperando que la Justicia actúe”, expresó, visiblemente afectada.
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La Tana quedó eliminada de Gran Hermano 2025.
La otra cara de Gran Hermano
El testimonio de la Tana vuelve a poner en discusión una idea instalada: que participar de Gran Hermano garantiza estabilidad económica. Según explicó, la exposición no siempre se traduce en contratos, publicidades o ingresos sostenidos, especialmente en un contexto de crisis económica que atraviesa al país.
“Hay una fantasía de que salís y te cambia la vida para siempre. En mi caso no fue así”, resumió. Su relato se suma al de otros exconcursantes que, con el correr de los meses, volvieron a sus trabajos anteriores o debieron reinventarse lejos de los medios.