Naomi Osaka revolucionó Roland Garros con un vestido de lentejuelas inspirado en la Torre Eiffel
La ex número uno del mundo transformó su llegada a Roland Garros en un verdadero desfile y sorprendió con un diseño brillante que no pasó desapercibido. Mientras algunos celebraron su originalidad, otros cuestionaron la elección.
La deportista aseguró que disfruta convertir sus entradas a la cancha en una experiencia artística.
Naomi Osaka volvió a demostrar que su presencia en una cancha de tenis va mucho más allá del juego. La japonesa, una de las figuras más influyentes del circuito, acaparó la atención durante su debut en Roland Garros 2026 gracias a un llamativo look que rápidamente se volvió viral.
Te podría interesar
La tenista apareció en la pista Suzanne-Lenglen con un conjunto especialmente diseñado para la ocasión y convirtió su ingreso en uno de los momentos más comentados de la jornada.
Acostumbrada a romper con los códigos tradicionales de la indumentaria deportiva, Osaka eligió una propuesta que mezcló moda, espectáculo y referencias a uno de los monumentos más emblemáticos de París.
El vestido que encendió el debate en Roland Garros
Para su presentación en el Grand Slam francés, Osaka lució primero un conjunto compuesto por un top adornado con aplicaciones brillantes y una falda plisada con transparencias. Sin embargo, la verdadera sorpresa llegó cuando se quitó esas prendas y dejó al descubierto un minivestido repleto de lentejuelas diseñado por Nike.
La pieza, de inspiración dosmilera, combinaba un top ajustado con cuello halter y una falda con volados que aportaba movimiento. El detalle más llamativo eran los reflejos generados por las aplicaciones brillantes distribuidas en toda la prenda.
Según explicó la propia deportista, el diseño estuvo inspirado en la iluminación nocturna de la Torre Eiffel, uno de los símbolos más reconocidos de la capital francesa.
La respuesta de Osaka a las críticas
Tras avanzar de ronda luego de vencer a la alemana Laura Siegemund, Osaka habló sobre su elección estética y defendió la idea de combinar deporte y espectáculo. "Las entradas a la cancha en los Grand Slams son uno de los pocos momentos en los que siento que puedo expresarme como una artista", explicó.
La japonesa incluso confesó que llegó a preocuparse por el efecto que generaban las lentejuelas bajo la luz del sol, ya que reflejaban con mucha intensidad. Por ese motivo, llevó otros conjuntos alternativos por si las autoridades del torneo le pedían cambiarse.
Como suele ocurrir con cada una de sus apuestas de moda, la propuesta generó opiniones divididas. Mientras muchos fanáticos celebraron su creatividad y capacidad para romper moldes, algunos integrantes del circuito cuestionaron que este tipo de presentaciones desvíen la atención del aspecto deportivo.
Más allá de la polémica, Osaka volvió a lograr lo que pocas figuras consiguen: que su presencia sea noticia tanto dentro como fuera de la cancha.





