menu
search
Espectáculos Rial | Morena Rial |

Morena Rial volverá a pasar por el quirófano para una cirugía estética

Después de su última transformación, Morena Rial no se da por vencida y regresa a la sala de operaciones.

Morena Rial presentó un cambio rotundo desde que decidió hacerse el bypass gástrico, en julio de 2016. Perdió muchos kilos y luego empezó a hacerse cirugías reconstructivas. En agosto de este año fue la última, y le encargó a su médico de confianza que le quitara la piel sobrante de la panza, los brazos, las piernas y la cola.

Luego de obtener la imagen que tanto deseaba, la joven no se da por vencida. En sus redes sociales anticipó que se prepara para una próxima operación y muchos de sus seguidores se preguntaron qué se hará. Sin dar detalles, la hija de Jorge Rial sigue apostando a la transformación y está feliz con lo que se encuentra cuando se mira al espejo.

morenarial.jpg
Así está hoy Morena Rial.

Así está hoy Morena Rial.

En septiembre del año pasado, la mediática hizo un posteo con fotos comparativas de su impactante antes y después y conmovió a todos.

morenarial.jpg
Morena Rial está muy contenta con su nueva imagen.

Morena Rial está muy contenta con su nueva imagen.

"Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás ni los años ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo”, expresó.

morenarial.jpg
El antes y después de Morena Rial.

El antes y después de Morena Rial.

Con el dolor a flor de piel, agregó: “Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y di paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ‘por qué me hago esto. Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser”.