Morena Rial está feliz con su renovación. Bajó más de 50 kilos, se hizo varias cirugías reconstructivas y en diciembre se puso siliconas. Ahora se mira al espejo y está contenta con el resultado, a pesar de que día a día tiene que volver a hacerle frente a las críticas.
La joven lució su nueva imagen con ropa bien ajustada y demostró que logró el objetivo deseado. En 2016 se hizo un bypass gástrico que la ayudó con el descenso de peso y cuatro años después logró mantenerse.
Días atrás, la hija del conductor de Intrusos sorprendió con un posteo donde habló de su pasado, y lo acompañó con varias postales de cómo lucía antes de la operación.
“Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo”, comenzó relatando junto a varias postales de su transformación.
Y concluyó: “Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y di paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ’por qué me hago esto. Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser”.
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