Miriam Lanzoni se transformó en una actriz internacional y es muy común ver sus posteos en el exterior. Participó en varios proyectos de renombre y durante su visita a México para sumarse a una importante producción vivió un momento de mucho temor.
La ex de Alejandro Fantino contó que la demoraron luego de encontrarle un arma de juguete en su valija. Aunque temió lo peor, finalmente los agentes entendieron de qué se trataba la historia. “Estaba regresando de México, porque estoy haciendo unos castings allá para unos proyectos muy interesantes, y en uno de esos castings necesitaba un arma. Entonces le pedí a una persona que me soluciona todo si tenía idea de dónde conseguir una que sea una réplica y me empezó a mandar fotos hasta conseguírmela. Me la pongo en la mochila, nos pusimos a hablar de otras cosas, subo, despacho, dejo todo en la cinta para que pase por el escáner y cuando paso mi carry on y la cartera, lo vuelven a pasar. Cuando empecé a ponerme mis cosas de nuevo, agarro el celular y me dijeron que no lo podía tocar. Ahí el trato empezó a ser otro”, recordó en diálogo con Mitre Live.
Acto seguido, la artista explicó que trató de no enroscarse porque estaba de buen humor, pero su cara comenzó a transformarse cuando vio que pasaban sus pertenencias una y otra vez para descubrir qué era eso que llamaba tanto la atención. "Pensé que era por los maquillajes, porque a veces los pongo en la cartera y se excede en el peso permitido y me lo terminan sacando. Me preguntaron si estaba llevando un expansor de zapatos y les dije que no. Ahí veo que se empiezan a poner guantes, se hablan entre ellos. Y cuando abren, sacan de adentro de la mochila la réplica del arma. No podía creer lo que estaba pasando”, sostuvo.
Lanzoni sintió pánico al pensar que la iban a arrestar: “Quería que vean mi teléfono para que sepan que soy actriz. Me asusté porque un tipo viene y me pregunta por qué tengo un arma y me dice que por procedimiento quizás tenían que demorarme para que les explique qué pasó. ‘Por favor, pierdo el vuelo’, les decía yo. Les dije que era una réplica, pero que sino me dejaban mostrarles el teléfono no podía explicarles. El tipo se fue un minuto que para mí fueron como veinte y se pusieron a debatir qué hacer conmigo. Si llegaba a mayores podía ser algo muy confuso, porque era una réplica, pero ¿quién viaja con una réplica de un arma?”.
Finalmente, los agentes de seguridad la dejaron embarcar tranquila y todo quedó en un divertido recuerdo.
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