Súper duro y lapidario, Luis Ventura se refirió a Juana Viale sin ningún tipo de filtro e hizo una ácida comparación entre la actual conductora de los almuerzos y la legendaria Mirtha Legrand, con quien el periodista siempre tuvo una tensa relación.
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Luis Ventura lapidario con Juana Viale
"Las cosas son como son, por más pintura, escenografía fastuosa, trajes y vestidos de los mejores diseñadores, alhajas y peinados rimbombantes con los que intentemos disfrazar situaciones. A un año del retiro voluntario de Mirtha Legrand de sus almuerzos y cenas televisadas, y de la intención de colocar a Juana Viale en la cabecera de esas mesas, que insisten en llamarlas ´mesazas´, queda claro que La Chiqui no es su nieta, como también que Juanita no es su abuela. Y eso se nota", arrancó Ventura en su columna semanal en Crónica.
"Juanita, a contrapelo, con su esencia anti-mediática, su desconocimiento de la televisión por elección personal y su aburrimiento por el tema político, bastante bien ha llevado el barco de una histórica capitana de la pantalla como Mirtha. Porque la decisión firme y estoica de Legrand de quedarse en casa obligaba a buscar una reemplazante o a sacar el programa del aire. Es así de simple, pero también es cierto que había que resignar puestos de trabajo y la carrera de Nacho Viale como productor televisivo, donde su mejor producto siempre fue su abuela", continuó el panelista de Polémica en el bar y Fantino a la tarde.
"La solución era Marcela Tinayre, que no quiso ocupar ese lugar por muchos motivos, o Juana. Una mujer de casi 40 años, madre, rebelde domesticada y un ser feliz a su forma. Al principio, sentarla en esa silla era como una condena a la silla eléctrica. Temas que no le gustaban y lo evidenciaba en sus gestos, sus miradas y sus desconocimientos con preguntas que leía y repreguntas que no llegaban porque muchos invitados no eran de sus predilecciones ni atenciones", sostuvo un Luis Ventura sin pelos en la lengua.
Siguiendo el hilo conductor del concepto de su columna en Crónica, el presentador aseguró: "Pero resistió, mejoró en lo que pudo, no en lo que quiso, y cuando le acertaron con los invitados se empezó a divertir y le hizo bien porque cuando sonríe se ilumina, y aguantó con todos los soportes y artilugios para que esa mujer que hacía de Mirtha empezara a ser más ella, menos estrella, menos diva y más Viale del Carril".
"Así pasamos un año, se renovaron los contratos, hubo problemas por las tandas publicitarias tan gordas y por los PNTs que iban más para un lado que para el otro. Y todo siguió igual. Algunos enojos públicos que estallaron en el universo digital mostraron pirotecnia verbal, pero solo eso. Y nos guste o no nos guste, Juana sigue estando en tiempos de previas políticas, pandémicas y días proselitistas y quiero decir que más allá que Mirtha Legrand vuelva a la tele -ojalá que sí y muy pronto- yo le sigo poniendo una ficha a esta Juana que debería seguir divirtiéndose para tener su propio formato, más allá que a ella la pantalla no le interese mucho. Te lo digo yo", cerró el periodista.
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