Leo Montero confesó que no usa ropa interior hace 28 años: los motivos
El conductor de televisión sorprendió a Mario Pergolini al revelar la razón por el cual decidió abandonar de forma definitiva esas prendas de vestir.
El conductor cordobés divirtió al equipo de Pergolini con sus anécdotas.
Leo Montero protagonizó uno de los momentos más desopilantes de Otro día perdido al revelar una particular costumbre personal que mantiene desde hace casi tres décadas. Todo comenzó cuando en el programa de televisión le consultaron si verdaderamente conservaba un hábito muy singular en su intimidad diaria.
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La confesión de Leo Montero que dejó sin palabras a Mario Pergolini
"Yo no sé cómo ustedes usan calzoncillos. No entiendo la gente que usa todo apretado el huevero ahí", lanzó el conductor entre risas, dejando atónitos a todos los presentes en el estudio.
La inesperada declaración sorprendió por completo a Mario Pergolini y al resto del equipo del ciclo, quienes de inmediato quisieron saber desde cuándo sostenía esa práctica tan llamativa. Sin ningún tipo de filtro ni timidez para esquivar el debate, el animador cordobés detalló el origen de su descontracturada elección y le puso una fecha exacta.
Para fundamentar su postura, Leo Montero explicó que esta drástica decisión se remonta a 1998, época en la que su rutina estaba muy ligada al deporte profesional en la Ciudad de Buenos Aires. El conductor brindó precisiones sobre cómo un olvido fortuito en su juventud se transformó en una conducta inquebrantable a lo largo de las décadas.
“Jugaba al básquet en la primera de Boca. Durante una semana seguida me olvidé el calzoncillo después de los entrenamientos. Me bañaba y me iba con el jean o la bermuda directamente”, relató de manera divertida sobre el descuido.
Según él, la comodidad de aquella experiencia inicial fue tan superadora que anuló por completo la posibilidad de dar marcha atrás con la elección de su indumentaria. La libertad que sentía al vestir pantalones sueltos superaba cualquier potencial imprevisto en su vida diaria.
“Como que me gustó. Y a partir de ahí nunca más en mi vida usé. Año 98: reloj, cinturón y calzoncillo”, aseguró con total firmeza respecto al quiebre definitivo en sus hábitos.
La revelación generó una inmediata reacción de asombro y rechazo humorístico por parte del conductor del ciclo. El anfitrión mostró su indignación, especialmente cuando el invitado confirmó que mantiene esta misma política despojada incluso a la hora de realizar actividades de alto impacto físico.
“¡Pero en el básquet hay mucho apoyo! ¡Eso no está bien! ¡Sienten la tararira! ¡Es insoportable!“, exclamó Pergolini ante las risas del panel.
Hacia el cierre de la divertida charla, el debate se trasladó hacia las posibles repercusiones que esta particularidad ocasionó en sus relaciones íntimas o encuentros amorosos a lo largo de los años. Sin esquivar la consulta, Leo Montero admitió que su costumbre jamás pasó desapercibida para sus parejas.
“Sí, me lo han comentado, como que ya viniste preparado”, remató entre carcajadas para dar por finalizado el bloque televisivo.





