Celina Rucci se sincera sobre su batalla contra la leucemia
Celina Rucci comenzó relatando cómo en 2020, un diagnóstico inesperado cambió su vida. "Después de lo que me contó transitar, esta leucemia mieloide aguda que se despertó en el 2020 y que nos sorprendió a todos, especialmente a mí porque soy extremadamente sana… Son cosas que pasan. Quiero pensar que viene a enseñarte algo, si no no entiendo cómo esta enfermedad le toca a criaturas", expresó con visible angustia.
Rucci decidió mantener en secreto su enfermedad para proteger a sus seres queridos. "Yo quería mantener a mi gente amada al margen de eso, la gente estaba muy triste acá, pasando por pérdidas (por la pandemia del COVID-19) y era llevarles un problema sin solución. Yo no tenía síntomas. En ese momento caminaba dos horas, era lo único que podíamos hacer. Todo era normal", contó, recordando cómo los moretones en su cuerpo la llevaron a descubrir la gravedad de su situación.
LEER MÁS ► El duro análisis de Celina Rucci tras atravesar la leucemia: 'Las personas sanas no saben valorar la vida'
El momento del diagnóstico
La aparición de puntitos rojos en su mano y una mancha violeta despertaron la alarma en Federico, su pareja y médico, quien rápidamente contactó a un amigo hematólogo. "Me acuerdo de que me despierta llorando, él es un médico firme y está acostumbrado a esto. Me dice: 'Celina te tengo que internar ya'", recordó Rucci, relatando el momento en que supo que enfrentaba una dura batalla.
A pesar del miedo y la incertidumbre, Rucci mostró una actitud resiliente y optimista. "Tuve varias etapas, la primera vez lo tomé con una entereza, solo recuerdo que lloré un rato y me hice todas las preguntas que te podés hacer: ‘¿por qué a mí?’ Estás enojado en algún punto", compartió. Su fuerza la llevó a afrontar el tratamiento con determinación, siempre acompañada de Federico, quien no la dejó sola en ningún momento.
La entrevista cerró con Rucci hablando sobre la realidad de vivir con la leucemia, una enfermedad que no tiene cura definitiva. "Yo soy muy optimista, pero acá no se trata de ganar o perder. Acá no tenés una cura, vivís con un revólver en la cabeza esperando que en algún momento vuelva a aparecer o no. Nunca te dan de alta, es la incertidumbre", explicó.