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Espectáculos Santi Maratea |

La triste historia familiar de Santiago Maratea: la lucha de su madre antes de quitarse la vida

Los que lo conocen lo definen como un espíritu libre. La pérdida de su madre y cómo construyó el "monstruo" capaz de hacer milagros solidarios en las redes.

Santiago Maratea es, para muchos, solo un influencer. La propuesta que hizo para salvar a Independiente volvió a ponerlo en el centro de la escena mediática y, con eso, el debate entre quienes entienden lo que hace y sus detractores. Lo que pocos (o casi nadie) saben, es su historia.

El influencer de 30 años saltó a la popularidad tras encabezar colectas solidarias para resolver distintos problemas sociales. Y aunque no suele estar muy cerca al deporte, en 2021 organizó una colecta para que atletas argentinos podrían viajar al Sudamericano de Guayaquil.

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Maratea nació en San Isidro el 25 de junio de 1992.

Maratea nació en San Isidro el 25 de junio de 1992.

Maratea nació en San Isidro el 25 de junio de 1992

Es el menor de cuatro hermanos y en 2019 sufrió la pérdida de su madre, que se quitó la vida. Comenzó a ser reconocido por los jóvenes a través de Twitter y YouTube en la última década.

Su fama se agigantó cuando comenzó a hacer contenido en Instagram, donde tiene 3.5 millones de seguidores. Allí cautivó público de todas las edades e incluso llegó a tener su propio programa radial, llamado Generación perdida.

Viene de una familia de buenos recursos económicos. Su adolescencia, de todos modos, resulto difícil. “Me portaba muy mal”, reconoció en el programa Perros de la Calle, de Urbana Play.

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Lo llegaron a echar del colegio llamado el Refugio de los Pecadores. “Contexto: me venía portando muy mal en el colegio y me invitaron a irme. Fue casi una amenaza, Y me fui al Dardo Rocha (ubicado en Martínez)”, detalló. Fue ahí donde compartió el grado con la reconocida periodista Sofi Martínez.

“Recuerdo mi primer día. Iba al Dardo Rocha y me puse a llorar en el colectivo porque no podía creer lo feo que era el uniforme”, contó luego. Durante esos años Maratea, reconoce, era muy católico. A tal nivel que iba a la iglesia de lunes a viernes. “Para que se den una idea, mi mamá me ponía penitencias de no poder ir a misa”.

Maratea sufrió un intento de abuso

El influencer reveló un momento muy difícil de su vida: “Tuve una secuencia con un cura abusador. Eso a mí me hizo generar una desconexión. Me paré y me fui de una situación extremadamente incómoda. Él no me tocó, yo no lo toqué, pero porque me paré y me fui. Yo era un pibito”.

Cuando terminó el colegio, Santi era un chico de puertas adentro. Le gustaba quedarse encerrado todo el día en su cuarto, o a veces en el baño, con su teléfono y sus cigarritos.

Rafael y Mariana, sus padres, no sabían qué hacía todo el día y eran recurrentes los cortocircuitos entre madre e hijo. Para colaborar en casa, se le impuso que no tenía que estar allí entre las 9 de la mañana y las cinco de la tarde. Más allá de rebeldías y discusiones, Santi era pacífico y dócil, nunca se peleó con nadie.

Maratea habló de la muerte de su mamá

Santi habló de la muerte de su mamá- Podemos Hablar 2021

Mariana decidió ponerle punto final a su vida en agosto de 2019, lo que provocó --como en cualquier familia-- un terremoto para los Maratea. En la despedida final, en el Memorial de Pilar, Santi tomó la palabra: "Ella decidió su muerte, ni mi familia ni yo lo entendemos. Pero yo respeto su decisión", sostuvo ante el asombro de unas dos mil personas allí presentes. "Y a mí me dejó pasmado lo que dijo, pero hoy, a casi dos años, lo entiendo y le doy la razón. La muerte de Mariana nos unió y fortaleció como familia".

Santiago vive solo hace unos ocho años

Primero se mudó al barrio de Congreso, donde le prestaron un departamento, y ahora alquila en Saavedra. Es un alma libre, va y viene, no le gusta rendir cuentas ni avisar qué hace o deja de hacer. "Hace poco me volvió a sacudir --recuerda Rafael--: 'Pa, vos no sabés lo que agradezco que se haya muerto mamá y no vos. Imaginá si el que se muriera hubieras sido vos... Mamá estaría llamándome todo el tiempo, reclamando mi presencia, qué hacés, dónde estás, con quién, adónde vas, con todo lo que la quiero a la vieja... Vos me dejás ser, me entendés y sabés que estoy a mi manera".

Tanto su amiga Lola como Rafael coinciden en que empatía y transparencia son un binomio que a Santi lo ayudó a construir esa muralla de un millón doscientos mil seguidores. "Es un chico que nunca cambió, siempre mantuvo su entidad y es fiel a sus propias creencias. Y eso cautiva a la gente, ávida de creer en alguien". Con una satisfacción a flor de piel, Rafael se muere por abrazar a su hijo. "Hoy me llamó: 'Viejo, el jueves me voy a Ecuador con los atletas, pero antes paso y comemos juntos'. Así que lo estoy esperando".