El terreno que adquirió Susana Giménez en Punta del Este está ubicado a la altura de la parada 25. Allí le dio vida a una chacra, que por sus dimensiones es considerada una auténtica mansión, a la que nombró La Mary, inspirada en la famosa película que protagonizó en 1974 junto a Carlos Monzón, quien luego sería su pareja.
Este lugar en las afueras de Punta del Este se convirtió con el paso de los años en el “lugar en el mundo” de Susana, tal como ella misma ha confesado en varias oportunidades. Su refugio durante los fines de semana a lo largo de todo el año. Su punto de encuentro con amigos y familiares durante el verano. Su hogar para siempre.
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El barrio es muy tranquilo, las calles son de tierra y el único ruido que se suele escuchar, además de alguna que otra camioneta, es el de los pájaros y los árboles. La chacra de Susana se encuentra bastante aislada, entre medio de la abundante vegetación, aunque desde su entrada se pueden ver algunos caserones que asoman en dirección a la playa. Valuada aproximadamente en 15 millones de dólares, cuenta con ocho hectáreas de superficie, y la mansión es de unos 1500 metros cuadrados.
Una vez que se ingresa a la propiedad a través del portón principal, se debe transitar por un largo camino boscoso de tierra que finaliza en la imponente fuente ubicada en la entrada de la mansión. Susana suele subir imágenes de este sector de La Mary: cada vez que llega, sus perros enloquecen y salen corriendo para recibirla.
También de color salmón, la chacra es de estilo colonial español. Cuenta con varias habitaciones, una cocina de grandes dimensiones y uno de los lugares predilectos de Susana Giménez es el living. Pintado de rojo, con un imponente cuadro de Frida Kahlo sobre la chimenea, la diva suele pasar horas allí charlando con sus agasajados, o simplemente leyendo un libro con la compañía de sus perros.
La suite de Susana se encuentra en el segundo piso. Tiene salida directa al balcón terraza y una vista majestuosa. Desde allí, la diva aprecia la enorme piscina, el parque que se extiende a lo lejos y, casi sobre el horizonte, la zona de bosque. Esta vista fue uno de los encantos de La Mary que enamoró a la conductora hace ya varios años.
Por la puerta trasera del caserón se accede a la galería externa, que cuenta con mesas para tomar el té, sillones y hasta hamacas paraguayas. Está decorada prolijamente con flores y otros detalles. Luego, se llega a la piscina. Es inmensa: 120 metros cuadrados, con unas escalinatas en uno de sus laterales. Rodeada por un piso antideslizante donde siempre tiene reposeras blancas a disposición para relajarse y tomar sol con sus invitados, es otro de los lugares preferidos de la Su.
A sus costados cuenta con dos pequeñas construcciones: un vestuario para hombres y otro para mujeres, con duchas y todas las comodidades para disfrutar de la pileta en verano. Y a unos metros el quincho. También muy espacioso, es de estilo más rústico, hecho con piedras, arañas de luces de campo y una mueblería confeccionada especialmente para Susana. Cuenta con parrilla y una destacada colección de vinos.
Cruzando el amplio parque detrás de la pileta hay una zona de bosque que lleva a una de las principales atracciones de la chacra: el lago artificial. Es el lugar ideal para salir a dar una vuelta con sus visitas y también con sus perros, que se refrescan en el agua y juegan entre las plantas acuáticas que le dan el toque natural al lugar.
Es un espacio con mucha vida: allí conviven varias especies exóticas de peces con patos y gansos. A través de su cuenta en Instagram, la diva suele compartir imágenes de sus paseos por el lago, una de sus actividades preferidas durante su estadía veraniega en La Mary.
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