Juliana Scaglionea, conocida popularmente como Furia, podría abandonar la casa de Gran Hermano este domingo. Se convirtió en la participante más odiada y su eliminación sería inmediata, aunque los televidentes podrían sorprender con una estrategia: dejarla para que siga generando escándalos.
El viernes, en la previa de la fiesta de bienvenida, la joven se dirigió al confesionario para hacerle un importante e insólito pedido a la producción: quería una peluca.
Los responsables del reality accedieron a cumplirle el deseo y automáticamente Furia se convirtió en otra persona. Los fanáticos del programa quedaron impactados al verla en las redes sociales y comentaron que pese a su mal carácter, merece continuar en carrera porque es la única que da contenido. "Los otros son plantitas", aseguraron.
Juliana había dado que hablar el miércoles, luego de quedar nominada. Se sacó de quicio porque sus compañeros quisieron abrazarla y no se guardó nada.
“Acepten a las personas como son, yo tengo una personalidad y ustedes tienen otra. Si yo quiero caminar, hacer chistes y hablar pelotudeces es mi micrófono. Cada uno vino acá por algo, yo vine a cagarme de risa de mí y de cómo es mi personalidad. Dejen de decirme cosas como ‘Julie, basta’ o ‘Furia, pará', cuando me dicen eso, me dan más ganas de irme. ¿Saben qué? Yo mi vida la vivo como quiero. Ustedes se van a quedar acá dentro, y yo ya sé qué pasa conmigo porque siempre me señalan y me apuntan con el dedo, como dice la canción”, disparó.
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