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Espectáculos Coronavirus | Florencia Kirchner |

Florencia Kirchner reveló sus fobias y habló sobre la cuarentena por el coronavirus

La hija de Néstor y Cristina habló de sus fobias e hizo fuertes revelaciones sobre su pasado.

En medio de la cuarentena por el coronavirus y el pedido de las autoridades de quedarse en casa, Florencia Kirchner, desde Cuba, reflexionó sobre esta situación.

“4 (de octubre 1911) Estoy intranquilo y venenoso” Franz Kafka y una línea que me vuelve loca. #LeoYMeDivierto estos diarios los avanzo lenta, interviniéndolos con escritura, otras lecturas. Los leo de manera aleatoria, nunca en orden. Y todo esto ocurre desde mi cama. A veces la obligación a la vida social nos hace creer que si los planes no son fuera de una casa o en ámbitos extremadamente poblados nos estamos perdiendo la vida. Que si debemos permanecer encerradxs en nuestros hogares-por el tema que sea-la tierra fresca y mojada de afuera cubre nuestra existencia. Los últimos años los pasé más en una habitación que hablando con gente. Más en reuniones clandestinas al odio, que en las fiestas a las que iba todo el mundo. Dejé de asistir a movilizaciones porque no me encontraba bien. Desde siempre ir al teatro me da fobia y no puedo ir a ver actuar la dramaturgia de amigxs. Esto, es personal claro, pero lo que sucede ahora es social. Estoy en uno de los países más seguros dentro de este contexto por lo que puedo vivirlo más tranquila, a pesar de, hipocondríaca-abrazo fuerte con agua y jabón a lxs que son como yo-. La casa es uno de los grandes espacios políticos. No por nada, el Peronismo, puso mucho en la obra pública y construyó tantas. Podemos intensificar esa politización: Darle al libro, permitirnos la intimidad que significa estar con pocos y quizá conocer un poco más a esx que hace bastante tenés al lado. Y de pasó preguntarnos ¿Nos duele más la idea de un contagio, o la de estar más expuestos a la íntima presencia? O más aún: Saber que tenemos una responsabilidad social como ciudadanos, de esa patria que intenta volver a ser le otrx. Desde acá también tomo las medidas de salud, porque sé que te podes enfermar fuerte. Ya hace bastante lo sé, inclusive sin una pandemia. No nos cuesta nada ser socialmente responsables, y ahí es cuando pienso en la responsabilidad afectiva que tanto venimos hablando desde algunos feminismos. No hay que ser paranoicos, hay que ser responsables. #LaVidaEsCuerpoACuerpo
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“4 (de octubre 1911) Estoy intranquilo y venenoso” Franz Kafka y una línea que me vuelve loca. #LeoYMeDivierto estos diarios los avanzo lenta, interviniéndolos con escritura, otras lecturas. Los leo de manera aleatoria, nunca en orden. Y todo esto ocurre desde mi cama. A veces la obligación a la vida social nos hace creer que si los planes no son fuera de una casa o en ámbitos extremadamente poblados nos estamos perdiendo la vida. Que si debemos permanecer encerradxs en nuestros hogares-por el tema que sea-la tierra fresca y mojada de afuera cubre nuestra existencia. Los últimos años los pasé más en una habitación que hablando con gente. Más en reuniones clandestinas al odio, que en las fiestas a las que iba todo el mundo. Dejé de asistir a movilizaciones porque no me encontraba bien. Desde siempre ir al teatro me da fobia y no puedo ir a ver actuar la dramaturgia de amigxs. Esto, es personal claro, pero lo que sucede ahora es social. Estoy en uno de los países más seguros dentro de este contexto por lo que puedo vivirlo más tranquila, a pesar de, hipocondríaca-abrazo fuerte con agua y jabón a lxs que son como yo-. La casa es uno de los grandes espacios políticos. No por nada, el Peronismo, puso mucho en la obra pública y construyó tantas. Podemos intensificar esa politización: Darle al libro, permitirnos la intimidad que significa estar con pocos y quizá conocer un poco más a esx que hace bastante tenés al lado. Y de pasó preguntarnos ¿Nos duele más la idea de un contagio, o la de estar más expuestos a la íntima presencia? O más aún: Saber que tenemos una responsabilidad social como ciudadanos, de esa patria que intenta volver a ser le otrx. Desde acá también tomo las medidas de salud, porque sé que te podes enfermar fuerte. Ya hace bastante lo sé, inclusive sin una pandemia. No nos cuesta nada ser socialmente responsables, y ahí es cuando pienso en la responsabilidad afectiva que tanto venimos hablando desde algunos feminismos. No hay que ser paranoicos, hay que ser responsables. #LaVidaEsCuerpoACuerpo

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Con un libro de Franz Kafka y acostada en la cama, la hija de Néstor Kirchner y Cristina Fernández compartió un mensaje con sus seguidores.

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“A veces la obligación a la vida social nos hace creer que si los planes no son fuera de una casa o en ámbitos extremadamente poblados nos estamos perdiendo la vida. Que si debemos permanecer encerradxs en nuestros hogares -por el tema que sea- la tierra fresca y mojada de afuera cubre nuestra existencia. Los últimos años los pasé más en una habitación que hablando con gente”, confesó.

The mad woman in the attic se escapó al pasto
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The mad woman in the attic se escapó al pasto

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“Más en reuniones clandestinas al odio, que en las fiestas a las que iba todo el mundo.Dejé de asistir a movilizaciones porque no me encontraba bien. Desde siempre ir al teatro me da fobia y no puedo ir a ver actuar la dramaturgia de amigxs. Esto, es personal claro, pero lo que sucede ahora es social”, añadió revelando aspectos poco conocidos sobre su pasado. Luego, hizo referencia a su permanencia en Cuba.

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“Estoy en uno de los países más seguros dentro de este contexto por lo que puedo vivirlo más tranquila, a pesar de, hipocondríaca-abrazo fuerte con agua y jabón a lxs que son como yo-“, agregó.

Y ahora, que de a poco me muevo, salgo y me reencuentro con estos autos de colores que están por toda la ciudad, y que a lxs no oriundxs nos fascinan y vamos a dar vueltas, jugando a los años 50. Por lo que creyéndome una amiga de Olga Guillot, le dije a F: sacame una foto. No voy a extenderme hoy, porque estamos cargadas de hambre verde, de hambre de derechos. En unos días diré otra cosa, pero los días que son el día, a veces no me sale. Me encantaría estar mañana allá, con mis compañeras, en la calle, rebotando desde el cemento hasta la luna púrpura e insurrecta, con nuestra bandera en la mano, esa, la del feminismo nacional y popular. Con las travas, con las pibas, con las putas y las viejas, las locas, las lesbianas, las migrantes, las madres y abuelas. Sé: voy a poder de vuelta. Y las que no pueden ahora también. Leo lo que me escriben. Toda palabra suya me juega en la mente, mientras acá en el país del follaje verde, extraño. Les escribo desde tierra libre, con aborto legal desde la década del sesenta. El cuerpo mío partido, un poco allá, un poco acá. Ahora me trago con los ojos la isla que veo, las historias que encuentro: Vilma Espín, fue corazón revolucionario y Latinoamericano, también hoy me abrazo a las compañeras cubanas. #PorLasQueYaNoEstan#8M #AbortoLegalSeguroYGratuitoEnElHospital #QueSeaLey #NiUnaMenos #9M

Su postura política se hizo presente. Destacó las obras del peronismo y la forma en que ayudaron a las personas a tener un techo propio: “La casa es uno de los grandes espacios políticos. No por nada, el Peronismo puso mucho en la obra pública y construyó tantas”. Finalmente, dio una recomendación para poder sobrellevar la cuarentena: “Darle al libro, permitirnos la intimidad que significa estar con pocos y quizá conocer un poco más a esx que hace bastante tenés al lado.

Abril 2019. En La Habana había más que hospitales. Son muchas las veces que había estado acá pero jamás durante esa fecha en la que abundaba lo que tengo en la boca. Flor Carolina o Pseudobombax ellipticum. Solitarias, nacen donde antes habían hojas. Las encontraba esparcidas por el pasto durante las mañanas bajo el árbol. Era una excusa explosiva para el ánimo, salir a verlas, no quedarme atrapada yo, en la enredadera de una cama. Mi hija las agarraba como si fueran pompones, y nos las pasábamos por la cara #ComiendoFlores

Y de pasó preguntarnos ¿Nos duele más la idea de un contagio, o la de estar más expuestos a la íntima presencia? O más aún: Saber que tenemos una responsabilidad social como ciudadanos, de esa patria que intenta volver a ser le otrx”.

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