Fede Bal le da pelea al cáncer de intestino, la enfermedad que le detectaron a principios de marzo, cuando tuvo que viajar de urgencia de Mar del Plata a la Ciudad de Buenos Aires por un continuo malestar. Los resultados fueron un baldazo de agua fría. Jamás se imaginó que podría tener eso pero se siente con mucha fuerza para batallar.
El actor debutó hace días con su programa radial y les contó a los oyentes cómo reaccionó cuando su médico lo llamó para decirle que tenía cáncer. “Me vi de afuera, como en una película. Sentí que las prioridades se rompían, que iba a haber un cambio grande en mí y pensé en cómo decírselo a mi mamá. Se lo dije, agarré el auto viajé a Buenos Aires, lloré y grité en medio de la ruta y me pregunté ‘¿por qué yo tengo cáncer que tengo 30 años, con una buena salud, que estaba en un momento genial, que tenía proyectos y estaba rodeado de amigos?’”, comenzó diciendo.
Luego agregó: “Le pregunté al doctor si me iba a morir y si el tratamiento de quimioterapia y radioterapia me iba a permitir tener hijos en el futuro. Y con la crudeza que tienen los médicos me dijo ‘vos tranquilo, Fede. Esto es como agarrar la ruta 2 para Mar del Plata con un muy buen auto. En ese momento, tu cuerpo es el auto. Yo no te puedo asegurar que vas a llegar a la playa sin chocar, pero tenés todas las chances de estar bien’. Eso fue terrible. Me empezó a hablar de porcentajes. Me dijo que un 30% de los pacientes con mi condición se curan y no se tienen que operar. O sea que mi vida comenzó a pensarse en números y estadísticas”.
El panorama lo hizo reflexionar sobre todo lo que hizo en los últimos años. "Vivía pensando que el éxito era estar en una revista o en una buena marquesina. Comencé mi tratamiento en medio de una pandemia mundial y a partir de ahí vinieron miles de cambios. Le dije a mis amigos que lo amaba, llamé a algunas mujeres y les pedí disculpas por si les hice mal en algún momento, me fui de muchos grupos de WhatsApp porque sentía que la energía no era por ahí, pagué muchas deudas por las dudas, preferí leer un libro antes que la tele, jugué con mi perro antes de ver las redes, hago yoga, cambié mi alimentación al 100 por ciento y me hice vegano (aunque de vez en cuando me como un bife de chorizo)”, continuó.
Por último, dio detalles de cómo es su tratamiento: "Por momentos ni me reconozco quién soy. La cabeza y el amor en este proceso son claves. Ahora estoy con un tratamiento de rayos de lunes a viernes combinado con pastillas. En un tiempo sabremos si necesito una operación o no".

