El Mundial romperá una de las amistades más fuertes del fútbol: Erling Haaland y Jude Bellingham se juegan mucho más que un partido
Erling Haaland y Jude Bellingham forjaron una estrecha relación cuando compartieron vestuario en el Borussia Dortmund. Este sábado, Inglaterra y Noruega se enfrentarán en los cuartos de final del Mundial 2026 y, por primera vez, su amistad quedará en segundo plano.
La amistad que nació en el Borussia Dortmund quedará en segundo plano cuando Inglaterra y Noruega se enfrenten por un lugar en las semifinales del Mundial 2026.
Los cuartos de final del Mundial 2026 regalarán un duelo de alto voltaje entre Inglaterra y Noruega, pero detrás del partido hay una historia que trasciende lo futbolístico. Jude Bellingham y Erling Haaland, dos de las grandes figuras del fútbol mundial y amigos desde hace años, estarán frente a frente con un mismo objetivo: clasificar a las semifinales. Para uno será una noche de celebración; para el otro, el final del sueño mundialista.
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Durante 90 minutos no habrá abrazos, bromas ni complicidad. La amistad que nació en el Borussia Dortmund quedará en pausa mientras ambos defienden los colores de sus selecciones.
Una amistad que nació en Alemania
La historia entre Bellingham y Haaland comenzó en 2020, cuando el inglés llegó al Borussia Dortmund con apenas 17 años. El delantero noruego ya era una de las grandes promesas de Europa y rápidamente tomó bajo su ala al joven mediocampista.
Lejos de competir por el protagonismo, construyeron una relación muy cercana. Compartían entrenamientos, cenas y salidas junto al brasileño Reinier, además de convertirse en una de las sociedades futbolísticas más temidas de la Bundesliga.
Dentro del campo, el entendimiento era inmediato: Bellingham aportaba despliegue, recuperación y creatividad en el mediocampo, mientras Haaland se encargaba de convertir los goles. Juntos conquistaron la Copa de Alemania en la temporada 2020-21.
La distancia nunca rompió el vínculo entre Jude Bellingham y Erling Haaland
Sus caminos se separaron cuando Haaland fichó por el Manchester City y Bellingham, un año después, cumplió su sueño de jugar en el Real Madrid. Sin embargo, la relación nunca se enfrió.
Ambos mantienen contacto frecuente y suelen intercambiar mensajes. De hecho, el noruego intentó convencer al inglés de sumarse al Manchester City antes de que finalmente eligiera al conjunto español. Ahora las conversaciones giran en sentido contrario: Haaland suele preguntarle cómo es la vida en Madrid y cómo se vive desde adentro el Real Madrid, un club que aparece entre los posibles destinos del goleador para el futuro.
La buena relación también quedó reflejada en numerosas publicaciones en redes sociales, donde no faltan elogios mutuos ni las imágenes de abrazos cada vez que se enfrentan con sus clubes. Incluso entre los hinchas se hizo habitual bromear con que Haaland actúa como el "guardaespaldas" de Bellingham por la diferencia física entre ambos.
El Mundial los obliga a dejar la amistad de lado
Pero este sábado todo eso quedará a un costado. Inglaterra llega como una de las grandes candidatas al título y volverá a depositar buena parte de sus esperanzas en Bellingham, convertido en el líder futbolístico del mediocampo inglés.
Noruega, por su parte, es una de las grandes sorpresas del torneo y tiene en Haaland a su máxima figura. El delantero fue decisivo para que su selección alcanzara los cuartos de final por primera vez en muchos años y ahora buscará dar otro golpe histórico.
La misión de Bellingham será impedir que su amigo reciba con comodidad cerca del área. La de Haaland, encontrar el espacio para vulnerar la defensa inglesa y seguir haciendo historia con Noruega.
Cuando el árbitro marque el final, volverán los abrazos y el respeto mutuo. Pero durante esos 90 minutos no habrá lugar para la amistad: solo uno de los dos seguirá en carrera por levantar la Copa del Mundo.






