El juez Ariel Lijo archivó la denuncia de Viviana Canosa contra Lizy Tagliani por falta de pruebas
La Justicia tomó la decisión tras un año de investigación en el que la mayoría de las presuntas víctimas no se presentaron a declarar o descartaron los hechos.
El juez federal Ariel Lijo dispuso el archivo de la causa por falta de pruebas tras un año de investigación.
El juez federal Ariel Lijo determinó este lunes el archivo en primera instancia de la causa por presunta trata de menores iniciada a partir de las declaraciones de la periodista Viviana Canosa en abril de 2025. La denuncia, que involucraba a figuras del espectáculo como Lizy Tagliani, Jey Mammon y Marley, cerró su etapa inicial en los tribunales de Comodoro Py debido a un evidente desamparo probatorio.
Te podría interesar
La investigación, que contó con la intervención del fiscal Carlos Stornelli y de la PROTEX (el área de la Procuración que investiga delitos de trata), identificó inicialmente a por lo menos ocho presuntas víctimas. Sin embargo, el magistrado tomó la decisión de archivar el expediente porque la mayoría de las personas citadas no comparecieron ante el tribunal.
“Se destaca que, a pesar de los esfuerzos tanto de este tribunal, como de la fiscalía y la querella, por profundizar la instrucción, se ha verificado un desamparo probatioro evidente derivado de la incomparecencia de la mayoría de las presuntas víctimas citadas”, afirmó el juez en el escrito, al que Infobae accedió en forma completa.
“En aquellos casos donde sí fue posible recibir declaración testimonial, los relatos obtenidos han resultado ajenos al objeto procesal de la presente causa, desvirtuando las hipótesis iniciales de explotación. Al no contarse con testimonios que den cuenta de una situación de vulnerabilidad aprovechada o de una restricción a la libertad, y ante la inexistencia de otros elementos de cargo que permitan inferir la comisión del delito, la pretensión punitiva carece de sustento", concluyó el magistrado.
Las repercusiones de los involucrados
Luego de conocerse el fallo judicial, Gastón Marano, abogado de Jey Mammon, expresó el malestar de su defendido por el impacto que tuvo el proceso en su vida personal y laboral.
“Mi asistido ha tenido que soportar el escarnio de que lo acusen infundadamente de un delito terrible por casi un año. Se ha hecho mucho daño y más allá de la correcta medida judicial de archivar la causa, a uno le queda el sinsabor de que a los falsamente denunciados nadie les devuelve el tiempo que han pasado angustiados o imposibilitados de trabajar por los escraches que trajo esta falsa denuncia.”
Por su parte, Lizy Tagliani negó públicamente las acusaciones de manera reiterada a lo largo del proceso. De todas formas, las partes involucradas todavía tienen la posibilidad de apelar la resolución dictada por Lijo.
El origen de la causa y las hipótesis descartadas
La causa judicial se activó originalmente por una presentación de la ONG Madres Víctimas de Trata, que recurrió a Comodoro Py tras escuchar las declaraciones televisivas de Canosa. Un día después, la conductora ratificó sus dichos en tribunales y amplió su declaración en dos oportunidades.
El fallo de Lijo repasó los argumentos iniciales que impulsaron las actuaciones:
“En ambas oportunidades, la conductora señaló tener pruebas concretas sobre la participación de famosos y personajes públicos quienes serían autores y/o partícipes del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, y resaltó que existían víctimas menores de edad que estarían en una situación de riesgo”, recordó Lijo en el fallo.
En sus testimonios, afirmó que “tomó conocimiento de la existencia de una red de trata que funcionaría desde hace años y hasta la actualidad, dedicada al reclutamiento de menores de edad a los fines de su explotación sexual”, recordó Lijo en su fallo.
La denuncia de la periodista describía captaciones de víctimas en falsos castings para un programa de un canal de aire, así como un spa y sauna en la calle Viamonte donde obligaban a las personas a consumir sustancias. Según ese relato, el lugar contaba con inhibidores de señal para impedir pedidos de alerta. También se señaló un boliche céntrico como punto de reclutamiento y se vinculó a Alejandro Wiebe, conocido como Marley, mediante supuestos contactos digitales bajo un alias.
A la par, la ONG aportó testimonios de dos presuntos damnificados que intentaron judicializar el caso años atrás y que ubicaban a Marley en supuestas fiestas. Según la abogada de la organización, la denuncia de aquel momento no prosperó por la vestimenta que ella llevaba.
Las dificultades con los testimonios
El avance de la instrucción tropezó con la falta de testimonios válidos. Cinco de las presuntas víctimas no pudieron ser contactadas por líneas telefónicas caducadas o por su negativa expresa a declarar.
Un sexto testigo compareció al reconocer el nombre de la discoteca mencionada, pero sus afirmaciones no aportaron datos útiles para comprometer a los acusados. Una situación similar ocurrió con los siguientes declarantes. Entre ellos, una mujer identificada como la séptima víctima refirió un caso diferente relacionado con un ciudadano colombiano que realizaba falsos castings para el programa Gran Hermano.





