Débora D'Amato está muy preocupada por la salud de su mamá, que hace poco fue operada con éxito de la columna. Sin embargo, los días pasaron y le empezó a doler la cadera. Tras hacerse algunos exámenes, descubrieron que tiene el hueso suelto y deberá pasar nuevamente por el quirófano, pero la pandemia derrumbó sus planes dos veces.
En una nota con Pronto, la panelista de "Intrusos" sostuvo que está muy angustiada por la situación, y que tiene mucho miedo. Los especialistas le comentaron que este problema puede suceder, pero que no se trata de mala praxis, sino de algo que se puede dar naturalmente y que por lo general se soluciona con una tercera cirugía. A la mujer la internaron, le hicieron el hisopado para descartar que tuviera coronavirus y camino a la intervención todo quedó en la nada. “Le dijeron que se suspendía porque la parte de cuidados intensivos se había ocupado completamente. Ella no es que iba directo ahí, pero sí tienen que tener una disponible por si la requiere... La semana pasada pasó lo mismo. Le hicieron el hisopado y ya con la vía puesta, la mandan a casa porque estaba toda completa la terapia”, comentó indignada.
Hasta el momento, no se sabe cuándo lograrán solucionarle el problema. “Se entiende que la situación es esta, que hay muchísimos casos de COVID-19 pero la realidad es que los médicos determinaron que es una operación de emergencia. Las camas se van a seguir ocupando y tendrían que ver de qué manera resolverlo para toda la gente que necesita una cirugía. El proceso es desgastante, agotador. Mi mamá es una mujer grande que jamás le tuvo miedo al quirófano pero todo esto que le está pasando, sumado a que es la tercera de dos intervenciones que salieron mal, la pone mal emocionalmente”, agregó la periodista.
Por último, se refirió a cómo están llevando la situación que se vive en el Argentina debido al coronavirus. “Para ella es terrible no poder ver a su nieta. Antes de todo esto la veía todos los días porque yo se la llevaba. Cuando volví a trabajar incluso, la señora que la cuidaba se la llevaba. Lola es vida para ella y la pandemia le sacó todo eso. No ve a la nieta y todos sus hijos estamos repartidos. Ella se la banca rebien, pero llega un momento en el que se vuelve fatal. Para algunos, la parte anímica puede ser menor, pero no. Y de nuestro lado, es impotencia pura”, concluyó.





